26 de mayo de 2026

Escándalo judicial en el caso Maradona: anulan el juicio por su muerte y crece la desconfianza en la Justicia

La muerte de Diego Armando Maradona vuelve a quedar envuelta en sombras de impunidad. Esta vez, no por un avance en la investigación, sino por la decisión judicial de declarar la nulidad del juicio oral, en medio de internas, errores procesales y una grave desorganización institucional que pone en entredicho el funcionamiento del Poder Judicial.

El juez Maximiliano Savarino, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal N.º 3 de San Isidro, resolvió anular el juicio por la muerte del ídolo popular, señalando que la actuación de la jueza Julieta Makintach, quien fue apartada del proceso, “generó múltiples discusiones en los cuartos intermedios, tanto con testigos como con los abogados defensores y querellantes”.

Según Savarino, la continuidad del juicio sería inviable: «No corresponde que se reanude», afirmó, aludiendo a la imposibilidad de los jueces restantes para continuar el debate luego de haber escuchado a 40 testigos y una imputada. Una medida que representa no solo un retroceso en el esclarecimiento de la muerte de Maradona, sino también una nueva afrenta a la confianza pública en el sistema judicial.

Un proceso judicial desordenado e improlijo

Lo que debería haber sido un juicio ejemplar, por la magnitud de la figura de Maradona y la conmoción nacional que generó su muerte, terminó en un bochorno judicial, donde los errores procesales, la falta de coordinación entre magistrados y las tensiones internas minaron el camino hacia una sentencia justa. El juez Savarino fue tajante: «La única responsable es la jueza apartada», en referencia a Makintach, pero lo cierto es que las fallas no son individuales, sino sistémicas.

La jueza Verónica Di Tomasso, intentando salvar la imagen del Poder Judicial, cerró la audiencia con una frase icónica del propio Maradona: “La Justicia no se mancha”. Pero el gesto simbólico suena más a cinismo que a consuelo frente a una ciudadanía que ve, otra vez, cómo un caso de enorme sensibilidad termina en la nada.

La impunidad se asoma de nuevo

En este proceso estaban imputados médicos, psicólogos, enfermeros y coordinadores del entorno médico que asistió a Maradona durante sus últimas horas, todos bajo la acusación de “homicidio con dolo eventual”, una calificación que reconoce que los imputados debieron prever el desenlace fatal y, aun así, no lo evitaron.

Ahora, la nulidad obliga a reiniciar el juicio desde cero, con una nueva conformación del tribunal y la reiteración de todas las audiencias. Esto significa meses o años de dilación, mientras los imputados seguirán en libertad, y la verdad sobre lo que ocurrió con Maradona continuará ausente.

¿Desidia, incapacidad o encubrimiento?

La nulidad no es simplemente una cuestión técnica. Es, en este caso, un reflejo de una justicia incapaz de responder a las expectativas sociales más básicas: verdad, transparencia y castigo ante una posible negligencia médica que le costó la vida a una de las figuras más queridas del país.

La sensación es amarga: la Justicia argentina volvió a mancharse, y esta vez, ni siquiera la mística de Diego puede salvarla del descrédito.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *