13 de mayo de 2026

En un año, 16 mil kioscos bajaron las persianas y el panorama es asolador para el sector

La recesión económica, la falta de regulación de grandes cadenas y la venta de productos que tradicionalmente se compraban en los kioscos, serían las principales causas de la crisis que amenaza con extinguir un ícono de la cultura barrial. Ernesto Acuña, vicepresidente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), lo describió así: «Se vende menos, no hay plata».

En un año, 16.000 kioscos cerraron sus puertas en Argentina, reduciendo el número de comercios formales a menos de 100.000, reveló el número 2 de UKRA. Acuña describió un panorama desolador para el sector, destacando que la recesión económica impactó fuertemente en el poder adquisitivo de los consumidores: «El kiosco es como la postal de una ciudad, de un pueblo, pero están cerrando por varias razones. La principal es la recesión que se está viviendo desde hace tiempo», afirmó en un diálogo radial.

A esto se sumó la proliferación de cadenas de kioscos no reguladas, que compiten directamente con los comercios tradicionales. «No están reguladas. Además, productos que antes se encontraban solo en un kiosco, hoy los ves en farmacias con golosinas, supermercados chinos con cigarrillos o verdulerías con heladeras que venden bebidas», explicó.

Por su lado, el vicepresidente de UKRA detalló también que según datos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), el número de kioscos activos cayó de 112.000 a 96.000 en un año. «Preguntamos cuántas razones sociales de kioscos activas había y nos dijeron que éramos 96.000. Por primera vez somos menos de 100.000 kioscos», señaló y de esta manera confirmó el cierre de 16.000 comercios en apenas doce meses.

La caída en las ventas fue otro factor crítico. Acuña reportó una disminución del 40% en los últimos dos años, con una baja del 30% al 35% en bebidas durante el verano. «Se vende menos, mucho menos. No hay plata. La gente se pasa a segundas marcas, compra cigarrillos más baratos», indicó.

También destacó que los costos operativos, como alquileres y sueldos, varían según la ubicación de cada kiosco, lo que complica aún más la rentabilidad. «Un alfajor triple promedio está en 1.500 pesos, pero en algunos lugares, por alquileres más caros o empleados, los costos suben», agregó.

Consultado sobre el impacto de la suba del dólar, Acuña desestimó las afirmaciones del gobierno de Milei de que no afectó los precios y explicó la inestabilidad económica que golpea al sector al decir: “En el segundo semestre, se viene una disparada de precios. El dólar se dispara y los precios aumentan», cerró.

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