19 de mayo de 2026

En los primeros nueve meses del 2024, el consumo de yerba mate cayó 8,8%

En un contexto de crisis económica que afecta la capacidad adquisitiva de los argentinos, el consumo interno de yerba mate experimentó una drástica caída del 8,8% interanual durante los primeros nueve meses de 2023. Con este descenso, el consumo alcanzó su nivel más bajo en casi una década, planteando serios desafíos para los productores y la industria en general.

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el consumo de yerba mate pasó de 212 mil toneladas en el promedio de enero a septiembre de 2022 a solo 193,4 mil toneladas este año. “Es el nivel de consumo más bajo de los últimos nueve años y se encuentra a 10,1 puntos porcentuales del pico de consumo experimentado en 2021”, destacó CEPA en su análisis, lo que sugiere que la tradicional bebida argentina está atravesando una de las peores crisis de su historia reciente.

Exportaciones en Declive

El panorama no es más alentador en lo que respecta a las exportaciones. En el mismo período, las ventas al exterior disminuyeron también un 16,4% en comparación con el promedio de los años 2020 a 2023 y presentaron un retroceso similar en términos interanuales. Los mercados que han destacado por su marcada merma en las compras son la Unión Europea y algunos países de Asia, que, hasta hace poco, no solo eran mercados relevantes, sino en ascenso.

Esta combinación de factores está dando lugar a un aumento significativo de los stocks en los establecimientos secaderos, un efecto no deseado que complica aún más la situación de los productores locales. Con la reducción en el consumo interno y las exportaciones, el excedente de yerba mate almacenada se convierte en un lastre para quienes dependen de esta actividad.

La Brecha de Precios Afecta al Productor

El informe de CEPA también pone de relieve una alarmante desproporción en la relación entre el precio que recibe el productor y el precio final que tiene la yerba mate en góndola. Actualmente, los productores solo perciben el 5,7% del precio de venta al público, lo que representa una reducción del 1,3 puntos porcentuales en comparación con septiembre de 2022. Esto marca el peor momento para los productores desde 2019 en términos de este coeficiente, subrayando la necesidad urgente de reconsiderar las dinámicas del mercado.

Competencia Internacional y Sus Consecuencias

A este panorama se le suma el impacto de las importaciones de yerba mate, que han crecido alarmantemente un 149% en comparación con el año anterior. Las cifras del INDEC revelan que entre enero y septiembre de 2023, se importaron 8,93 millones de kilogramos de yerba canchada de Paraguay y Brasil. Esta competencia desleal lleva a que muchos industriales paguen precios más bajos por la materia prima, poniendo en jaque la rentabilidad de los productores argentinos.

Así, mientras la yerba mate, símbolo nacional y objeto de tradición, enfrenta una crisis sin precedentes, su futuro se torna incierto. Con un consumo interno en declive, exportaciones disminuyendo y productores cada vez más debilitados, la industria de la yerba mate se halla en una encrucijada que requerirá atención urgente y políticas de apoyo si se quiere preservar esta icónica tradición argentina. En el horizonte, los productores observan con preocupación, esperando que las circunstancias cambien y que el mate pueda volver a ser el infaltable compañero en las mesas de los argentinos.

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