17 de abril de 2026

En baja: el 65% de los argentinos desaprueba la gestión de Javier Milei y se profundiza la crisis de confianza

La imagen pública del presidente Javier Milei atraviesa uno de sus momentos más delicados desde el inicio de su mandato. Un reciente relevamiento de la consultora Zuban Córdoba muestra que el 65% de los argentinos desaprueba su gestión, marcando el nivel de rechazo más alto de los últimos seis meses y consolidando una tendencia descendente que se viene acentuando desde comienzos de año.

El deterioro no es repentino, sino progresivo: la desaprobación escaló del 49,6% en diciembre al 65% en abril, mientras que la aprobación siguió el camino inverso, cayendo por debajo del 34%. Este cambio sostenido sugiere no solo un desgaste político, sino también un creciente malestar social frente a los resultados económicos y la percepción de rumbo.

En paralelo, el clima político se enrarece. En el oficialismo gana terreno la hipótesis de recurrir a estrategias ya conocidas en la política argentina: la judicialización de figuras opositoras y la amplificación mediática de conflictos.

En ese marco, el propio presidente volvió a cargar públicamente contra la expresidenta en su discurso en el Congreso en marzo, anticipando un escenario de confrontación que podría escalar en los próximos meses. La referencia a causas judiciales como eje discursivo remite inevitablemente a antecedentes como el impacto político que tuvo la muerte del fiscal Alberto Nisman durante el gobierno de Cristina Kirchner.

Sin embargo, más allá de las disputas políticas, el núcleo del descontento parece estar en la economía cotidiana. El 55% de los encuestados asegura que su situación personal empeoró en el último año, mientras que una proporción significativa identifica como principal problema la dificultad para llegar a fin de mes y afrontar deudas.

La percepción sobre el rumbo del país también es mayoritariamente negativa: un 63,6% considera que Argentina va en la dirección equivocada, frente a apenas un 28% que respalda el camino elegido por el Gobierno. Estos números reflejan un escenario complejo para la administración libertaria, que enfrenta no solo cuestionamientos políticos, sino también una creciente pérdida de respaldo social.

En este contexto, la evolución de la imagen presidencial aparece atada a dos variables clave: la capacidad de mostrar resultados económicos concretos y el impacto que puedan tener las tensiones políticas y judiciales en la agenda pública. Mientras tanto, las encuestas siguen marcando una señal de alerta para la Casa Rosada.

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