Informe: seis de cada diez actividades privadas perdieron puestos de trabajo durante la gestión Milei
La estabilización de algunas variables macroeconómicas convive con una realidad preocupante en el mercado laboral. Un informe elaborado por la consultora Misión Productiva, basado en datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), advierte que el deterioro del empleo registrado alcanzó a la mayoría de las actividades privadas durante los primeros dos años y tres meses del gobierno de Javier Milei.

El relevamiento muestra que 554 de los 948 subsectores económicos analizados redujeron sus plantillas laborales entre noviembre de 2023 y febrero de 2026. En términos porcentuales, casi el 60% de las actividades privadas registró una caída en el empleo formal, un dato que refleja la amplitud del ajuste sobre el entramado productivo.
La construcción aparece como el sector más afectado por la retracción económica. La paralización de la obra pública y la desaceleración de la actividad provocaron la pérdida de más de 81.000 puestos registrados. Detrás se ubicó la industria manufacturera, que eliminó más de 76.000 empleos, evidenciando las dificultades que atraviesa la producción nacional frente a la caída del consumo y el aumento de la competencia importada.
El transporte y almacenamiento también registró una fuerte contracción, con más de 61.000 trabajadores menos. A ello se suman los servicios profesionales, científicos y técnicos, además de las actividades financieras y de seguros, que completan el grupo de sectores con mayores pérdidas laborales.
Si bien algunas ramas lograron expandir su nivel de empleo, los especialistas sostienen que el crecimiento observado resulta insuficiente para compensar el deterioro general. Las actividades vinculadas al agro encabezaron la creación de nuevos puestos, seguidas por el sector de salud, la gastronomía y la enseñanza privada. Sin embargo, el volumen de incorporaciones quedó muy por debajo de la magnitud de los empleos destruidos en sectores estratégicos de la economía.
Desde una mirada estructural, el informe cuestiona la idea de que el proceso responda a una transformación eficiente de la matriz productiva. Por el contrario, plantea que los trabajadores desplazados de la industria, la construcción y los servicios especializados encuentran cada vez más dificultades para reinsertarse en actividades dinámicas y de mayor productividad.
Según el análisis, gran parte de quienes abandonan el empleo formal terminan migrando hacia formas de trabajo independientes o informales, generalmente caracterizadas por menores ingresos, menor estabilidad y escasa protección social. Este fenómeno no solo impacta sobre las condiciones laborales de miles de personas, sino que también afecta la productividad general de la economía.
Los autores del estudio advierten además sobre un efecto menos visible pero de largo alcance: la pérdida de capacidades productivas acumuladas durante años. La desaparición de equipos de trabajo especializados, conocimientos técnicos y experiencia laboral representa un costo que podría demorar mucho tiempo en recuperarse, incluso en escenarios de crecimiento futuro.
En ese contexto, el informe plantea que el proceso de ordenamiento macroeconómico impulsado por el Gobierno está teniendo consecuencias significativas sobre la economía real, particularmente en los centros urbanos donde se concentra buena parte de la actividad industrial y de servicios.
El debate sobre cómo compatibilizar estabilidad económica, inversión y generación de empleo aparece así como uno de los principales desafíos de la etapa actual. Mientras algunos indicadores macro muestran señales de mejora, los datos laborales reflejan que una porción importante del sector privado continúa atravesando un escenario de contracción, con impactos directos sobre el empleo formal y la estructura productiva del país.
