20 de julio de 2026

Empresarios textiles confirmaron que hay 20.000 puestos de trabajo menos desde diciembre de 2023

Según lo planteado ante la Comisión de Comercio, la industria perdió alrededor de 20.000 puestos de trabajo en ese período, con una aceleración del fenómeno en el último año, que concentraría cerca del 60% de las bajas. A esto se suma el cierre de 754 empresas sobre un universo de poco más de 6.000 firmas, de acuerdo con un informe de la Universidad Tecnológica Nacional citado en la reunión.

La crisis del sector textil volvió a quedar en el centro del debate legislativo tras la exposición de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA) en la Cámara de Diputados, donde se expusieron datos que reflejan un deterioro significativo de la actividad desde diciembre de 2023.

El diagnóstico fue acompañado por representantes empresariales y cámaras del sector, que describieron un escenario de fuerte contracción de la demanda interna, caída de la producción y creciente presión de las importaciones.

En este sentido, la Fundación Pro Tejer informó que la producción textil registró una caída interanual del 33% en febrero, acumulando una baja del 36% respecto de 2023, mientras que la confección de prendas retrocedió un 18%. A su vez, el uso de la capacidad instalada se ubica entre el 27% y el 32%, dependiendo del segmento, lo que evidencia niveles de actividad históricamente bajos.

En el plano comercial, los empresarios señalaron que las ventas de indumentaria en shoppings acumulan caídas en la mayoría de los meses del período reciente, lo que profundiza el impacto sobre toda la cadena productiva. En paralelo, advirtieron sobre el avance de productos importados y el crecimiento de canales informales o de difícil control, lo que —según su visión— intensifica la competencia desleal.

Durante la exposición, referentes del sector plantearon la necesidad de revisar el esquema de apertura comercial y de aplicar mecanismos similares a los utilizados en otros países para equilibrar condiciones frente a la competencia externa, especialmente en el comercio digital. También se reclamó la implementación de una ley de emergencia pyme como herramienta para contener la destrucción de empleo y sostener la estructura productiva.

En ese marco, se destacó que el debate no se limita a una coyuntura de ventas bajas, sino que refleja tensiones estructurales entre la industria local y la dinámica de importaciones, sumadas a diferencias en costos, fiscalidad y escala productiva.

Para los representantes del sector, el desafío central es evitar una mayor pérdida de capacidad industrial en un rubro considerado clave por su peso en el empleo, su carácter federal y su rol en la generación de valor agregado.

La discusión continuará la próxima semana en la misma comisión, donde se prevé la participación de autopartistas, en un intento de ampliar el análisis sobre el impacto de la apertura comercial en distintas ramas manufactureras.

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