Elecciones legislativas en Buenos Aires: paridad entre peronismo y libertarios refleja una reconfiguración del mapa político
La provincia, bastión histórico del peronismo, se convierte una vez más en el terreno clave donde se juega el equilibrio de poder nacional.

A pocos meses de las elecciones legislativas en la provincia de Buenos Aires, las primeras encuestas reflejan un escenario de fuerte polarización y competencia cerrada entre el oficialismo peronista, agrupado en la coalición Fuerza Patria, y el espacio libertario encabezado por La Libertad Avanza (LLA), que compite en alianza con sectores del PRO.
Según un sondeo de la consultora Mercados y Estrategias, el peronismo provincial alcanza un 48,9% de intención de voto, mientras que el bloque LLA–PRO suma un 43,6%. Otro estudio, realizado por Tendencias, plantea un escenario aún más ajustado: Fuerza Patria con 40,3% frente a un 39,5% de LLA. En ambos casos, el margen de diferencia es escaso y la proporción de indecisos —en torno al 11,7%— podría inclinar la balanza en las semanas previas a la elección.
El panorama evidencia una marcada fragmentación interna dentro del peronismo, donde el gobernador Axel Kicillof lidera con su espacio “Movimiento Derecho al Futuro” (23,4%), seguido por el sector kirchnerista tradicional (19,2%) y un tercer espacio autodenominado “peronismo de derecha” (6,3%), con figuras como Guillermo Moreno. Esta diversidad interna refleja tanto la riqueza como las tensiones del movimiento, que aún no define del todo una conducción única ni una estrategia común frente a un electorado cambiante.
Del lado opositor, el liderazgo nítido es para Javier Milei, cuya fuerza reúne un 31,8%, complementada por un 11,8% del PRO residual que aún responde a Mauricio Macri. Esta coalición opositora, más cohesionada en términos discursivos, busca capitalizar el descontento económico, el hartazgo con la política tradicional y la aspiración de un “cambio profundo” que interpele tanto a clases medias como a sectores populares desencantados.
Un dato llamativo es la performance de LLA en el conurbano bonaerense, tradicional bastión del voto peronista. En la Primera Sección Electoral, que incluye municipios como Merlo, Moreno y Tigre, LLA se ubica con un 40% de intención de voto, superando al kirchnerismo (35,7%). En la Tercera Sección —La Matanza, Avellaneda, Lomas de Zamora— la paridad es absoluta: 35,9% para LLA y 35,7% para el oficialismo. Esta tendencia territorial muestra que el voto libertario logró penetrar en zonas donde históricamente no tenía presencia significativa, y que el electorado está dispuesto a cambiar de signo político incluso en regiones asociadas al núcleo duro del peronismo.
Este escenario plantea desafíos estratégicos para ambas fuerzas. El peronismo debe evitar que su fragmentación debilite su caudal electoral, al tiempo que intenta unificar discurso y propuestas. Por su parte, LLA debe consolidar su base sin perder el respaldo de los sectores moderados del PRO, evitando una radicalización que aleje a los votantes indecisos.
La contienda bonaerense no solo definirá bancas legislativas, sino que funcionará como termómetro del clima político nacional. La posibilidad de que el oficialismo pierda terreno en su distrito más fuerte, o de que el proyecto libertario avance en el corazón del conurbano, anticipa una reconfiguración del poder con implicancias directas sobre el rumbo del país. En un contexto de crisis económica, polarización ideológica y fatiga social, la elección bonaerense se perfila como una bisagra política.
