12 de junio de 2026

El Senado rechazó los pliegos de Lijo y García-Mansilla para la Corte Suprema

El rechazo de los pliegos de Lijo y García-Mansilla no solo refleja un desacuerdo sobre los candidatos, sino que simboliza una lucha más amplia por preservar la independencia de los poderes del Estado en Argentina.

Ph: C6N

En una sesión marcada por tensiones y estrategias políticas, el Senado de la Nación se pronunció en contra de los pliegos de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, designados por decreto para integrar la Corte Suprema.

A pesar de los esfuerzos del oficialismo para boicotear el debate, la oposición logró reunir el quórum necesario y dar un golpe significativo a la estrategia del gobierno de Javier Milei.

Los números fueron contundentes: Ariel Lijo recibió 27 votos a favor y 43 en contra, mientras que García-Mansilla cosechó 20 aprobaciones frente a 51 rechazos. Este resultado refleja no solo la falta de apoyo a las designaciones, sino también una clara señal del descontento en el Senado hacia la forma en que el Ejecutivo ha intentado consolidar su poder.

La sesión, que se inició con un ambiente de incertidumbre, se centró en los argumentos contra las designaciones por decreto. El senador Martín Lousteau, figura clave en la oposición y de la Unión Cívica Radical (UCR), fue claro al expresar que la aprobación de los pliegos significaría la colocación de «vacantes cubiertas por empleados del Poder Ejecutivo» en la Corte. Su intervención resonó en el recinto, planteando un dilema constitucional que va más allá de las cualidades de los candidatos.

El rechazo a los pliegos no fue solo un acto de oposición política, sino una defensa de la separación de poderes. Anabel Fernández Sagasti, senadora por el Frente de Todos, subrayó que la discusión no giraba únicamente en torno a la idoneidad de Lijo y García-Mansilla, sino que se trataba de «un asalto del Poder Ejecutivo a los otros dos poderes». Esta afirmación resuena en un contexto donde las tensiones institucionales están a la orden del día, generando un clima de preocupación acerca del futuro del sistema democrático en Argentina.

El intento de Ezequiel Atauche de posponer el debate para dar tiempo al oficialismo fue un indicativo de la desesperación de algunos sectores ante la inminente derrota. Sin embargo, la negativa de los bloques opositores a ceder en este punto dejó claro que la voluntad de resistir y poner freno a lo que consideran un avasallamiento del Ejecutivo es firme.

A pesar de la asistencia casi perfecta del bloque oficialista, la falta de alineación y la llegada tardía de algunos senadores del PRO evidencian las fisuras dentro de la coalición gobernante. Las declaraciones de Carmen Álvarez Rivero, quien cuestionó la decisión de algunos miembros de su bancada de contribuir al quórum, revelan tensiones internas que podrían complicar la gobernabilidad del actual gobierno.

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