6 de junio de 2026

El Senado aprobó el pliego de Michelli, con apoyo del peronismo y dialoguistas

Con el respaldo del peronismo, bloques dialoguistas y algunos votos disidentes del espacio libertario, la Cámara alta avanzó con la designación de la magistrada pese al rechazo explícito de la Casa Rosada, que había objetado su candidatura por su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon.

Ph: Agencia NA

La aprobación del pliego de Verónica Michelli por parte del Senado se convirtió en una señal política de alto impacto para el Gobierno de Javier Milei.

Según consignó la Agencia NA, el resultado de la votación —44 votos afirmativos, 18 negativos y dos abstenciones— reflejó una convergencia circunstancial entre sectores opositores y aliados parlamentarios que decidieron priorizar los antecedentes profesionales de la postulante por encima de las consideraciones políticas planteadas por el Ejecutivo.

La decisión representó un revés para la estrategia oficialista y dejó en evidencia las dificultades del Gobierno para alinear posiciones incluso dentro de su propio espacio. La abstención de la presidenta del bloque libertario, Patricia Bullrich, fue uno de los datos más significativos de la jornada.

La senadora fundamentó su postura en razones de principios, al sostener que no corresponde atribuir responsabilidades o consecuencias institucionales a una persona por relaciones familiares y que la evaluación de un candidato judicial debe basarse exclusivamente en sus méritos y trayectoria.

El debate sobre Michelli también abrió una discusión más amplia acerca de los criterios utilizados para la selección de magistrados. Mientras el Gobierno argumentó la existencia de un potencial conflicto de intereses, una mayoría de senadores destacó que la candidata había superado todas las instancias de evaluación previstas por la ley sin recibir impugnaciones formales.

La sesión estuvo marcada además por tensiones procedimentales. La incorporación del pliego de Michelli al temario generó una fuerte controversia luego de que sectores de la oposición denunciaran modificaciones respecto de los acuerdos alcanzados previamente en Labor Parlamentaria. El conflicto derivó en un prolongado cuarto intermedio que permitió reordenar el tratamiento de los expedientes y destrabar la votación.

Más allá del caso puntual, la jornada dejó otro dato político relevante: el Senado aprobó 73 pliegos judiciales para cubrir vacantes en distintos tribunales del país, incluyendo postulaciones vinculadas a integrantes de familias con trayectoria en el Poder Judicial. Este aspecto fue utilizado por varios legisladores para cuestionar la consistencia del argumento oficial respecto de Michelli y para señalar que los vínculos personales o familiares no habían sido considerados un impedimento en otros nombramientos.

El episodio expuso una dinámica cada vez más visible en el Congreso: la capacidad de articulación de sectores opositores y dialoguistas para condicionar decisiones del Ejecutivo cuando logran construir mayorías circunstanciales.

En ese contexto, la aprobación del pliego de Michelli trasciende una simple designación judicial y se interpreta como una demostración de autonomía política del Senado frente a la Casa Rosada, en un escenario donde las negociaciones parlamentarias continúan siendo determinantes para la gobernabilidad.

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