4 de mayo de 2026

El Presupuesto bonaerense avanza, el endeudamiento de Kicillof queda atrapado en la interna con La Cámpora

Aunque Axel Kicillof consiguió que la Legislatura diera luz verde al plan de ingresos y gastos —estimado en $43 billones e incluyendo una rebaja en la patente— el paquete de endeudamiento por más de US$3.000 millones quedó suspendido en un cuarto intermedio hasta el viernes.

La aprobación del Presupuesto 2026 en la provincia de Buenos Aires llegó atravesada por una fuerte disputa política interna.

La decisión fue consecuencia directa de las diferencias con La Cámpora y de la falta de acuerdo con los bloques opositores.

Detrás de la parálisis aparece un conflicto que combina tensiones internas del peronismo y reclamos territoriales. Por un lado, La Cámpora mantiene una postura dura frente a la estrategia financiera del gobernador y resiste habilitar la mayoría especial necesaria para el endeudamiento.

Por otro lado, los intendentes opositores exigen que el Fondo de Fortalecimiento de la Inversión Municipal tenga un esquema de reparto con cuotas mensuales fijas; el Ejecutivo provincial quiere un criterio proporcional al nivel de endeudamiento, lo que altera los equilibrios políticos locales.

A ello se suma un segundo foco de tensión: la composición del directorio del Banco Provincia. La oposición pretende ampliarlo de ocho a doce miembros para ganar representación, pero Kicillof rechaza ese planteo porque abriría otro frente con La Cámpora, que también exige espacios.

La combinación de ambos conflictos expone un escenario en el que el gobernador queda atrapado entre demandas cruzadas que amenazan su capacidad de negociación y la gobernabilidad provincial.

El cuarto intermedio hasta el viernes abre una ventana para intentar recomponer alianzas, pero también evidencia que la discusión sobre el financiamiento provincial se transformó en una pulseada de poder dentro del propio oficialismo y frente a una oposición que capitaliza la fragmentación interna.

El resultado final no solo definirá la capacidad de Kicillof para acceder a recursos externos, sino también el mapa político con el que deberá gobernar en 2026.

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