17 de mayo de 2026

El poder adquisitivo del salario mínimo sigue cayendo y acumula una pérdida del 30% en un año

Este panorama refleja la creciente desigualdad y la dificultad para los trabajadores asalariados de mantener su poder adquisitivo frente a la inflación y el estancamiento de los salarios. En un contexto económico complejo, los informes como el de Maurizio y Beccaria subrayan la necesidad urgente de políticas económicas que reviertan esta tendencia y protejan los ingresos de los trabajadores frente al desajuste entre los salarios y los precios.

El poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil experimentó una nueva caída del 2,4% en noviembre de 2024, lo que extendió su pérdida acumulada a un 30% en comparación con el mismo mes de 2023. Este deterioro se produjo a pesar de que el valor nominal del salario permaneció sin cambios, mientras que los precios continuaron aumentando, profundizando la brecha entre los ingresos y el costo de vida.

La información fue revelada en el informe “Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones”, elaborado por los economistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria, del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas.

El informe destaca que esta caída en el poder adquisitivo del salario mínimo no es un fenómeno reciente, sino que responde a un proceso más extenso de deterioro real que comenzó en diciembre de 2023. En ese mes, el salario mínimo ya había experimentado una contracción del 15%, como resultado de la aceleración inflacionaria, y en enero de 2024 la caída fue aún más pronunciada, alcanzando un 17%.

Si bien en los meses siguientes la caída se frenó momentáneamente, debido a que el incremento nominal del salario estuvo en línea con la inflación, la recuperación fue fugaz. En junio de 2024, el salario mínimo volvió a sufrir una pérdida de 4,4%, seguido de una leve recuperación en julio (4,3%), antes de volver a caer de manera consecutiva en los meses siguientes.

En comparación con el pico histórico de septiembre de 2011, cuando el salario mínimo real alcanzó su valor más alto, el deterioro actual es aún más dramático: hoy el salario mínimo en términos reales es un 61% inferior. Además, en términos históricos, se ubica por debajo de los niveles registrados en 2001, antes del colapso de la convertibilidad.

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