20 de junio de 2026

El PJ conmemoró el bombardeo del 55 y denuncia el odio como motor del antiperonismo: pasado y presente entrelazados

El Partido Justicialista (PJ) volvió a poner sobre la mesa uno de los capítulos más oscuros de la historia argentina: el bombardeo del 16 de junio de 1955 a Plaza de Mayo, perpetrado por sectores de las Fuerzas Armadas con el objetivo de asesinar al entonces presidente constitucional Juan Domingo Perón y a sus ministros.

Ph: Partido Justicialista/Redes sociales

Lejos de tratarse de una simple efeméride, el PJ propuso una lectura política del hecho, cargada de actualidad y atravesada por el clima de tensión judicial y social que rodea a la figura de Cristina Fernández de Kirchner, actual titular del partido.

“No es una efeméride. Es un recordatorio”, escribió el PJ en sus redes sociales, en un mensaje que no solo recordó el bombardeo a una plaza llena de civiles —que dejó más de 300 muertos—, sino que apuntó con claridad a una matriz de violencia que, según el justicialismo, persiste con nuevos ropajes en el presente. En esa línea, la declaración sostuvo: “Fue un hecho inédito en la historia mundial. Las propias Fuerzas Armadas bombardeando a su población civil. Un recordatorio más de la violencia y el odio ejercido no solo contra un líder democrático, sino también contra el pueblo”.

Una herida histórica con ecos contemporáneos
La conmemoración no es ingenua ni neutral. Llega en la víspera de una nueva comparecencia judicial de Cristina Kirchner en Comodoro Py, en una causa que sus seguidores denuncian como parte de una persecución política. Así, la evocación del bombardeo se transforma en una intervención política directa, un paralelo entre la violencia institucional del pasado y lo que el PJ entiende como una violencia jurídica en el presente. No se trata solamente de honrar a los muertos de 1955, sino de advertir sobre la continuidad de un proyecto de exclusión y disciplinamiento hacia el peronismo.

En ese sentido, el comunicado finaliza con una frase que sintetiza la lógica interpretativa del partido: “El Partido Justicialista recuerda hoy a cada uno de los caídos en este salvaje episodio que expresa como pocos la única propuesta del antiperonismo: el odio”.

Un relato de confrontación, pero también de identidad
El peronismo, históricamente moldeado en el conflicto con sectores del poder económico, militar, judicial y mediático, encuentra en este tipo de fechas una reafirmación de su narrativa identitaria. Al resignificar el bombardeo como algo más que un hecho histórico, el PJ reafirma la idea de que la violencia contra el peronismo no es un error ni una excepción, sino parte estructural del dispositivo político de sus opositores.

Este enfoque, sin embargo, también alimenta la polarización. Desde otros sectores del arco político, especialmente los alineados con el oficialismo actual, se acusa al kirchnerismo de utilizar el pasado como herramienta de victimización permanente y de sostener una mirada binaria del poder: pueblo versus oligarquía, justicia versus lawfare, democracia versus golpismo.

Memoria, pero también estrategia
Lo cierto es que, más allá del repudio al acto criminal de 1955 —difícilmente defendido por alguien en el presente—, la conmemoración del PJ opera también como una jugada estratégica. En un contexto donde Cristina Kirchner enfrenta un fallo judicial adverso, y donde el peronismo atraviesa una crisis de representación y liderazgo, evocar momentos fundantes de su épica sirve para reagrupar a la militancia, reforzar identidades y marcar la cancha en un escenario político hostil.

Así, la memoria del bombardeo a Plaza de Mayo no queda atrapada en los libros de historia. Se transforma, otra vez, en bandera de lucha.

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