14 de mayo de 2026

El Papa León XIV hizo un doble llamado a la paz y al servicio, pilares para la plenitud humana

Durante un mensaje de profunda reflexión el Papa León XIV exhortó a la humanidad a abrazar el amor y el servicio como el «verdadero tesoro de la vida». Simultáneamente, elevó una plegaria al cielo para pedir por la paz mundial, en el marco conmemorativo del 80 aniversario de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki.

Durante el rezo del Ángelus de este domingo, el Santo Padre, inspirándose en el Evangelio de Lucas, invitó a los fieles a meditar sobre la forma en que invertimos los dones recibidos de Dios. Su mensaje central se desprendió de la exhortación bíblica de Jesús: «Vendan sus bienes y denlos como limosna».

El Pontífice explicó que esta llamada no se limita a las posesiones materiales, sino que abarca todo nuestro ser: capacidades, tiempo, afecto y empatía. «Todo lo que somos y tenemos es un capital vivo que, si no se cultiva y comparte, se seca, se devalúa o acaba en manos de quienes lo reducen a mero consumo», afirmó.

En este sentido, el Papa identificó las obras de misericordia como “el banco más seguro y rentable” para depositar el tesoro de la existencia, ya que al dar, nos transformamos a nosotros mismos.

Asimiso, aprovechó la ocasión para recordar la tragedia de Hiroshima y Nagasaki. León XIV hizo un llamado urgente a los líderes políticos y militares del mundo y a la comunidad internacional a quienes requirió que no olvidaran que la guerra no es el camino para resolver los conflictos.

El Santo Padre les pidió que reflexionaran sobre sus decisiones, recordando la responsabilidad que tienen con las poblaciones más vulnerables y el anhelo universal de paz. «No deben olvidar nunca las necesidades de los más débiles ni el anhelo universal de paz», señaló. El mensaje papal también abarcó la situación actual de Haití, pidiendo la liberación de rehenes y el apoyo de la comunidad internacional para la reconstrucción del país.

Aunque el mensaje del Papa estuvo marcado por la preocupación ante la guerra, también hubo espacio para la esperanza. El líder de la Iglesia Católica celebró el reciente acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán, y se mostró esperanzado de que este evento contribuyera a una paz estable y duradera.

Asimismo, reconoció la presencia y la oración de los peregrinos de diversas partes del mundo, subrayando que la unidad espiritual y el compromiso solidario son fundamentales para construir un futuro mejor.

En este sentido, confió el compromiso de la vigilancia activa y la práctica del servicio a la Virgen María, a quien llamó «Estrella de la mañana», para que ayude a la humanidad a ser centinela de la misericordia y la paz en un mundo marcado por las divisiones.

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