El Papa León XIV denunció a los «opresores» de la guerra durante su visita a Camerún
Este jueves, el Pontífice dirigió un contundente mensaje contra lo que calificó como un pequeño grupo de «opresores» responsables de fomentar conflictos y explotación en el mundo. La visita tuvo lugar en el corazón de un conflicto separatista, considerado una de las crisis más olvidadas a nivel internacional.

El Papa León XIV continúa su recorrido apostólico por África, tras su paso por Argelia, llegando este miércoles a Yaundé, la capital de Camerún. Esta es la segunda etapa de una gira de diez días que también lo llevará a Angola y Guinea Ecuatorial hasta el 23 de abril.
En ese contexto, León XIV presidió un encuentro interreligioso por la paz, con participación de representantes de diversas confesiones, incluyendo un líder tradicional mankon, un moderador presbiteriano, un imán y una religiosa católica. La reunión tuvo como objetivo fortalecer los esfuerzos conjuntos para poner fin a la violencia y brindar apoyo a las víctimas.
En la Catedral de San José, construida en terrenos donados por la comunidad mankon, el Papa elogió estas iniciativas y advirtió sobre los peligros de utilizar la religión con fines violentos. Además, reiteró en otros escenarios internacionales la importancia de evitar que la religión sea manipulada para justificar conflictos.
«¡Bienaventurados los pacificadores!», exclamó. «Pero ¡ay de quienes usan la religión y el nombre de Dios para sus propios intereses militares, económicos y políticos, llevando la santidad a la oscuridad y la impureza!».
También hizo un llamado a un «cambio de rumbo decisivo» para alejarse de la guerra, la explotación de recursos y la opresión de las personas con fines de poder. «El mundo está siendo azotado por unos pocos tiranos, pero la unión se mantiene gracias a una multitud de hermanos y hermanas solidarios», afirmó.
Hasta el momento, no se ha confirmado la presencia de combatientes separatistas en el acto, pese a que habían anunciado una tregua de tres días para facilitar la visita papal. La agenda del Papa incluyó también una misa multitudinaria en Bamenda, cercana a la frontera con Nigeria, antes de regresar a Yaundé.
A su llegada a la capital, León XIV mantuvo reuniones con el presidente, Paul Biya, y el primer ministro, Joseph Dion Ngute, además de encuentros con la comunidad diplomática. En el Palacio presidencial, con Biya, de 92 años, el Pontífice reiteró su llamamiento contra la guerra y la radicalización.
«El mundo clama por paz […]. No más guerras, con su dolor, destrucción y desplazamientos», expresó. «La paz no se impone, se acoge y se vive. Es un don de Dios que requiere paciencia y esfuerzo colectivo. Es responsabilidad de todos, especialmente de los líderes civiles».
El Papa también pidió la participación activa de las autoridades religiosas en la diplomacia y la mediación política. «Las religiones, cuando no son distorsionadas por el fundamentalismo, inspiran a los profetas de la paz, la justicia, el perdón y la solidaridad. Fomentar el diálogo interreligioso y la participación de líderes religiosos en iniciativas de reconciliación puede aportar fuerzas morales para calmar tensiones, prevenir radicalismos y promover el respeto mutuo».
En su vuelo de Argelia a Yaundé, el Papa destacó la relevancia del diálogo interreligioso como base para la estabilidad global. En referencia a su visita a la Gran Mezquita de Argel, afirmó: «Aunque tengamos diferentes creencias y formas de rezar, podemos convivir en paz. Promover esta convivencia es una tarea que el mundo necesita hoy, y que podemos seguir promoviendo con nuestro testimonio durante esta gira».
Por último, el Papa hizo un llamado a defender los derechos humanos en un mundo cada vez más enfocado en la seguridad, advirtiendo que la protección debe respetar la dignidad de todos, especialmente de los más vulnerables.
