El gremio textil en pie de lucha: denuncian “salarios de hambre por mandato de Milei”
La Asociación Obrera Textil (AOT) lanzó una dura advertencia al sector empresarial y al gobierno nacional: se declaró en estado de alerta y movilización, acusando a los empresarios de frenar deliberadamente las actualizaciones salariales bajo el amparo del plan económico del presidente Javier Milei.

La situación, según el gremio, ha llevado a los trabajadores textiles a quedar por debajo de la línea de pobreza, en lo que consideran una política deliberada de licuación de ingresos.
Con una retórica encendida, el secretario general del gremio, Hugo Benítez, denunció que “los empresarios textiles se visten de sinvergüenzas y se disfrazan de libertarios para pagar sueldos de hambre por mandato y orden del Gobierno de Milei”.
Las críticas apuntan no solo a las patronales del sector, sino al marco económico general, que según la AOT incentiva la pérdida sistemática del poder adquisitivo con el objetivo de “disciplinar” al mundo del trabajo.
El conflicto surge tras el fracaso de las negociaciones paritarias, en las que, según el sindicato, los empresarios se negaron a proponer cualquier recomposición salarial, en línea con lo que interpretan como una política oficial de congelamiento de sueldos. “Las cámaras exhibieron su rostro de máxima insensibilidad”, afirmó Benítez, advirtiendo que esto pone en riesgo la paz social en los establecimientos fabriles.
En respuesta, el gremio inició un plan de asambleas en los lugares de trabajo para definir acciones de protesta, con la posibilidad concreta de avanzar hacia medidas de fuerza directas. La estrategia busca construir desde las bases un plan conjunto con delegados y comisiones internas, que podría desembocar en paros o movilizaciones.
Un trasfondo económico y político
La postura de la AOT no se limita a una disputa sectorial: el gremio inscribe el conflicto en el marco de un modelo económico regresivo, que prioriza el ajuste fiscal a costa de los salarios y la producción nacional. En este sentido, recordaron que muchas de las empresas textiles que hoy se niegan a negociar aumentos “crecieron gracias al esfuerzo de los trabajadores y a políticas de Estado que antes les permitieron acumular rentabilidad”.
El sindicato también cuestionó la narrativa gubernamental que demoniza al “populismo”, mientras —según afirman— el actual modelo económico beneficia a las patronales a costa del deterioro de la calidad de vida de los trabajadores.
La tensión se suma a un clima social cada vez más conflictivo, con un gobierno que rechaza los acuerdos paritarios tradicionales y una inflación persistente que erosiona mes a mes los ingresos. En este contexto, la AOT emerge como uno de los primeros gremios en activar un plan de lucha concreto, que podría anticipar un mayor nivel de conflictividad en el escenario laboral argentino.
Así, la confrontación entre el modelo libertario del oficialismo y las organizaciones sindicales comienza a escalar. Para los trabajadores textiles, el límite ya se ha cruzado: “no hay dignidad con salarios de hambre”, aseguran. Y están dispuestos a demostrarlo en las calles y en las fábricas.
