5 de enero de 2026

El Gobierno reordena el sistema de inteligencia: más foco en contrainteligencia y ciberseguridad

La reforma buscaría modernizar el sistema y adaptarlo a desafíos contemporáneos, aunque abre interrogantes sobre los mecanismos de control democrático, la coordinación interinstitucional y el alcance efectivo de las nuevas agencias en un escenario de creciente complejidad en materia de seguridad.

El Gobierno nacional avanzó con una reforma estructural de la Ley de Inteligencia Nacional (25.520) mediante el Decreto 941/2025, publicado en el Boletín Oficial, que redefine el funcionamiento del Sistema de Inteligencia Nacional (SIN).

La medida, impulsada por la administración de La Libertad Avanza, apunta a reorganizar competencias, crear nuevos organismos y concentrar esfuerzos en áreas consideradas estratégicas frente a amenazas externas y digitales.

El DNU establece la creación de dos nuevas dependencias: la Agencia Nacional de Contrainteligencia (ANC) y la Agencia Federal de Ciberinteligencia (AFC). Con este rediseño, la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) reorienta su rol hacia la contrainteligencia, reforzando la prevención y neutralización de acciones de actores externos que puedan afectar la seguridad nacional. En paralelo, la ciberinteligencia gana jerarquía institucional, en un contexto marcado por el aumento de ataques informáticos y riesgos sobre sistemas críticos.

Uno de los ejes centrales de la reforma es la institucionalización del Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) como autoridad rectora en la materia. Este organismo tendrá la misión de proteger infraestructuras críticas y coordinar políticas de seguridad digital, lo que sugiere un intento de centralizar la respuesta del Estado frente a amenazas cibernéticas y de mejorar la articulación entre áreas civiles y técnicas.

En contrapartida, el decreto dispone la eliminación de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar (DNIEM), hasta ahora bajo la órbita del Ministerio de Defensa. Esta decisión marca un cambio en la relación entre inteligencia y defensa, al separar funciones militares de la nueva arquitectura del SIN.

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