13 de mayo de 2026

El Gobierno oficializa la privatización del Belgrano Cargas: el plan ferroviario en manos privadas

La Resolución 1049/2025 publicada en el Boletín Oficial pone en marcha el plan para concesionar las líneas ferroviarias y subastar material rodante. La medida promete eficiencia, pero despierta alertas por su impacto en tarifas, empleo y economías regionales.

El Gobierno nacional confirmó este jueves la privatización de Belgrano Cargas y Logística S.A., empresa clave del sistema ferroviario argentino, mediante la Resolución 1049/2025 del Ministerio de Economía.

El plan establece que la Secretaría de Transporte, a cargo de Luis Caputo, será responsable del inventario del material rodante a rematar, así como de relevar el estado de las vías en las líneas General Belgrano, General San Martín y General Urquiza, definiendo obras prioritarias y resolviendo contratos que no considere esenciales.

La resolución instruye a la Unidad Ejecutora Especial Temporaria Agencia de Transformación de Empresas Públicas a coordinar el proceso de privatización en un plazo máximo de doce meses, siguiendo los lineamientos del decreto 695/2024. Esta unidad también deberá pedir a un banco estatal la valuación de los flujos futuros vinculados a la explotación ferroviaria, concesión de vías e inmuebles, además de los talleres ferroviarios.

El Banco Nación, por su parte, tendrá la función de administrar los fondos provenientes del remate del material rodante en una cuenta fiduciaria.

Privatización del Belgrano Cargas: ¿eficiencia prometida o pérdida estratégica?
La decisión del Ejecutivo no es neutra: el Belgrano Cargas conecta las economías regionales con los puertos y centros de consumo, funcionando como un eslabón clave para exportaciones agrícolas, minerales e industriales.

¿Suba de tarifas y pérdida de competitividad?

La privatización podría traer consigo una actualización en las tarifas del servicio ferroviario, lo que impactaría directamente en el costo logístico de los productores del interior. Si el transporte por tren deja de ser competitivo, las economías regionales se verán obligadas a depender del transporte automotor, más caro y con mayores emisiones.

Empleo en la mira
La experiencia de los ‘90 aún resuena: privatización fue sinónimo de despidos masivos y precarización. El Gobierno no ha dado precisiones sobre el impacto laboral ni sobre el papel que jugarán los gremios ferroviarios en esta transición.

¿Modernización o vaciamiento?

Aunque el discurso oficial promete inversiones y eficiencia, el riesgo es que el interés privado priorice tramos rentables y abandone rutas estratégicas para el desarrollo regional, dejando comunidades aisladas.

La cuenta regresiva ya empezó: en un año el Belgrano Cargas podría estar en manos privadas. La pregunta es si esto significa un salto hacia la modernización o el inicio de un nuevo ciclo de concentración y pérdida de soberanía logística.

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