El Gobierno busca desmantelar el Estatuto del Periodista: alerta por el impacto en la libertad de expresión
Carla Gaudensi, secretaria general de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), advirtió que esta medida, aunque forma parte de un ataque general a los derechos laborales, reviste una gravedad institucional específica por su impacto directo en la libertad de expresión.

El proyecto de Ley de Modernización Laboral impulsado por el Gobierno nacional ha generado una preocupación particular en el sector de la prensa, debido a la inclusión de la derogación del Estatuto del Periodista Profesional y el estatuto de los empleados administrativos de empresas periodísticas.
Desmantelamiento de la protección histórica
El Estatuto del Periodista, con más de ochenta años de vigencia, fue creado precisamente para dotar de una protección especial a los trabajadores de prensa. Según Gaudensi, esta normativa funciona como una herramienta esencial para resguardar a los profesionales de las presiones, tanto políticas como económicas, que puedan intentar influir en su labor informativa. La derogación, por lo tanto, no solo elimina una garantía laboral, sino que desmantela un mecanismo indirecto de defensa de la libertad de prensa.
Este intento de retocar un marco legal histórico se produce, según la dirigente sindical, en un clima político de fuerte hostilidad hacia la actividad periodística. La derogación del estatuto se interpreta como un retroceso significativo que debilita las condiciones en las que se ejerce la responsabilidad de informar a la ciudadanía.
La precarización como forma de censura indirecta
La crítica de FATPREN va más allá del estatuto en sí. Gaudensi subraya un punto analítico crucial: la precarización laboral –manifestada en pluriempleo y salarios que no cubren la canasta básica– es en sí misma una forma indirecta de censura.
El deterioro de las condiciones económicas y laborales obliga a los periodistas a aceptar trabajos múltiples o a depender de fuentes de ingresos que pueden comprometer su independencia, lo cual impacta directamente en la calidad y la objetividad de la información. La reforma laboral, al desregular y profundizar esta situación, contribuiría a:
►Construir una visión parcial de la realidad.
►Reducir la pluralidad de voces en el debate público.
►Empobrecer la calidad de la democracia.
En este sentido, la derogación del estatuto no es solo un recorte en un convenio sectorial, sino un avance que, bajo la lógica de la «modernización» o desregulación, socava las bases de la independencia informativa y debilita la capacidad de los medios para cumplir su rol de contrapoder.
