8 de octubre de 2026

El FMI pone bajo la lupa las cuentas de Milei: comienza una revisión que puede habilitar US$900 millones

La misión técnica del organismo inició este lunes la tercera evaluación del acuerdo con Argentina. El desempeño de las reservas aparece como un punto favorable, mientras que el cumplimiento de las metas fiscales concentra buena parte de las dudas. Si la revisión recibe el aval técnico y luego del Directorio, el país podría acceder a un nuevo desembolso.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) comenzó este lunes la tercera revisión del programa vigente con la Argentina, una instancia clave para determinar si el Gobierno cumplió con los compromisos asumidos y si está en condiciones de recibir un nuevo desembolso de aproximadamente US$900 millones.

La llegada de la misión técnica se produce en un contexto financiero particularmente exigente para el país. Mientras los funcionarios del organismo revisan las principales variables de la economía argentina, el Gobierno deberá afrontar el próximo viernes un vencimiento de US$803 millones con el propio FMI.

A ese pago se sumarán otros compromisos por US$840 millones en noviembre y US$344 millones en diciembre.

La delegación estará encabezada por Joyce Wong, jefa de misión del Fondo para la Argentina, y mantendrá reuniones con los equipos técnicos del Ministerio de Economía.

El ministro Luis Caputo no participará inicialmente de las conversaciones en Buenos Aires debido a que viajará a Nueva York junto al presidente Javier Milei para participar de las actividades de la Organización de las Naciones Unidas.

La revisión no terminará con las reuniones técnicas. Una vez concluida esta etapa, el resultado deberá ser elevado al Directorio Ejecutivo del FMI, que tendrá la última palabra para habilitar el desembolso previsto.

Uno de los aspectos que aparece con mejor desempeño dentro del acuerdo es el relacionado con la acumulación de reservas y las compras de divisas.

El programa establecía para el Banco Central una pauta anual de compras por US$10.000 millones. Sin embargo, según los datos consignados en el informe, la autoridad monetaria ya habría adquirido más de US$14.200 millones, lo que representa un cumplimiento superior en más de US$4.200 millones respecto del objetivo establecido.

Algo similar ocurre con la meta de acumulación neta de reservas para 2026. El acuerdo fijó un objetivo de US$8.000 millones, mientras que estimaciones de la consultora Analytica ubican el nivel alcanzado por el BCRA en torno de US$9.000 millones.

El frente cambiario, por lo tanto, ofrece al Gobierno argumentos para mostrar un desempeño superior al comprometido en el programa.

Pero el panorama es menos holgado cuando el análisis se traslada a las cuentas públicas.

El principal interrogante se concentra en el cumplimiento de las metas fiscales. El acuerdo con el FMI establece para 2026 un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI.

Durante el primer semestre, el resultado alcanzó aproximadamente el 0,6% del PBI, frente a una meta semestral del 0,7%. Si bien la diferencia fue relativamente acotada, deja al Gobierno con un margen más estrecho para cumplir el objetivo anual.

Entre los factores que afectaron la recaudación aparecen el retraso en la presentación de las declaraciones juradas de Ganancias de personas humanas, la reducción de determinados impuestos y un nivel de actividad económica que impactó sobre los ingresos tributarios.

La cuestión adquiere relevancia porque el programa del FMI no se limita a evaluar el resultado fiscal acumulado: también contempla compromisos específicos destinados a garantizar la trayectoria de las cuentas públicas.

En la revisión anterior, el Gobierno había asumido una serie de medidas para preservar el superávit, entre ellas postergar hasta el 1 de noviembre la puesta en marcha del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), reforzar la recaudación mediante impuestos específicos y avanzar en una mayor focalización de los subsidios al transporte.

La eventual llegada de los US$900 millones no será consecuencia automática de la visita técnica. Primero deberán determinarse los resultados de la misión y luego el Directorio Ejecutivo del organismo deberá aprobar formalmente la revisión.

En ese sentido, la discusión central pasa por establecer si los números fiscales alcanzan para sostener los compromisos del programa o si será necesario introducir ajustes o explicaciones adicionales.

El Gobierno llega a esta instancia con un desempeño cambiario que, de acuerdo con las cifras disponibles, supera las metas pactadas, pero con un escenario fiscal que presenta menos margen de maniobra.

El desafío que planteó Georgieva

La nueva evaluación también se produce después de la visita que la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, realizó a la Argentina a fines de julio.

Durante su paso por el país, la titular del organismo destacó la necesidad de aprovechar el crecimiento de sectores como la minería, el petróleo y el gas para impulsar actividades que muestran un desempeño más rezagado, entre ellas la construcción, la logística y los servicios.

Georgieva también señaló la importancia de reducir las restricciones vinculadas con la infraestructura, mejorar las condiciones de acceso al crédito y profundizar el desarrollo del mercado de capitales.

La revisión que comienza ahora, por lo tanto, tendrá una dimensión inmediata —el cumplimiento de las metas necesarias para habilitar nuevos fondos— y otra de mayor alcance: determinar si el esquema económico puede sostener el equilibrio fiscal y, al mismo tiempo, traducir el crecimiento de determinados sectores en una expansión más amplia de la actividad.

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