El FMI ajustó a la baja el crecimiento y eleva la inflación prevista, señal de alerta del rumbo económico de Milei
Según el informe de Perspectivas Económicas Globales (WEO), el organismo prevé ahora una expansión del PBI del 3,5%, medio punto por debajo de su cálculo anterior. Si bien la Argentina continúa posicionándose con una de las tasas de crecimiento más altas de la región, el ajuste refleja un escenario más moderado de recuperación.

Las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional introducen un matiz menos optimista sobre la evolución de la economía argentina, al recortar la estimación de crecimiento y elevar de manera significativa el pronóstico de inflación, en un contexto que evidencia fragilidades persistentes.
En paralelo, el dato más sensible pasa por la inflación: el FMI estima que alcanzará el 30,5%, casi el doble de lo proyectado meses atrás. Este cambio sugiere dificultades para consolidar el proceso de desinflación que el Gobierno presenta como uno de sus principales logros, y pone en cuestión la velocidad de la estabilización macroeconómica.
El informe también prevé un leve deterioro en el mercado laboral, con una tasa de desempleo que treparía al 7,2%, lo que refuerza la idea de que la recuperación económica podría no traducirse de forma inmediata en mejoras sociales.
Desde el organismo, el economista jefe Pierre-Olivier Gourinchas vinculó el ajuste de las proyecciones al desempeño negativo registrado hacia fines de 2025, un período atravesado por la incertidumbre electoral y tensiones financieras. En la misma línea, Petya Koeva Brooks señaló que ese contexto impactó en las expectativas actuales.
Las nuevas estimaciones, además, se alinean con proyecciones más cautas del Banco Central de la República Argentina, lo que sugiere cierto consenso en torno a un escenario económico menos dinámico y con mayores presiones inflacionarias de lo previsto inicialmente.
En este marco, el ministro de Economía Luis Caputo viajará a Washington D. C. para participar de la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial, donde buscará destrabar un desembolso clave de financiamiento. La negociación se dará en un contexto en el que los números del propio organismo introducen nuevas dudas sobre la solidez del programa económico oficial.
