Elisa Carrió cargó contra Manuel Adorni: «Es una película de Almodóvar»
Con su estilo característico, apeló a una comparación cinematográfica para describir la situación, sugiriendo que el episodio refleja una versión exagerada y casi caricaturesca de la corrupción en la política argentina.

La dirigente Elisa Carrió volvió a irrumpir en el debate público con declaraciones contundentes sobre el vocero presidencial Manuel Adorni, en el marco de la controversia que lo involucra.
Durante una entrevista, Carrió no solo apuntó contra el funcionario, sino también contra figuras de su entorno, como la escribana Adriana Nechevenko, a quien aludió con tono irónico, reforzando una crítica que combinó cuestionamientos éticos con descalificaciones personales. Este enfoque, más cercano a la provocación que al argumento técnico, amplificó el impacto mediático de sus dichos.
Al ser consultada sobre la conducta de Adorni, la exdiputada no dejó lugar a matices y lo vinculó directamente con prácticas de corrupción. En su análisis, enmarcó el caso dentro de un fenómeno más amplio: el ascenso social dentro de la política y los cambios de comportamiento que —según su visión— suelen acompañarlo. Describió así una dinámica donde quienes acceden al poder adoptan estilos de vida asociados a sectores de mayor poder adquisitivo, lo que, a su entender, evidencia una desconexión con sus orígenes.
Carrió ilustró esta idea con ejemplos cargados de ironía, mencionando hábitos como la pertenencia a clubes exclusivos, la vida en barrios cerrados o el acceso a bienes y experiencias de alto costo. En ese contexto, cuestionó especialmente decisiones que reflejarían privilegios, como el uso de vuelos privados hacia destinos turísticos como Punta del Este, planteando interrogantes sobre la razonabilidad de esas conductas en el ejercicio de la función pública.
Más allá del caso puntual, la dirigente amplió su mirada hacia el escenario político, al considerar que el presidente Javier Milei podría enfrentar dificultades para sostener su proyecto en el tiempo. En ese sentido, sugirió que el desgaste social podría abrir paso a nuevas alternativas por fuera de las actuales polarizaciones.
En paralelo, también hizo una breve referencia al plano internacional al mencionar al papa León XIV, a quien valoró por un estilo más reservado, atribuyendo su elección a Jorge Bergoglio.
Su intervención combinó críticas políticas, lecturas sociales y comentarios globales, en una línea discursiva que refuerza su perfil confrontativo pero también genera cuestionamientos por la falta de precisiones en sus acusaciones.
