El final de un gigante: Garbarino cierra sus últimos locales, la Justicia inicia liquidación de marcas y activos
Con la operación reducida a tres sucursales y menos de veinte empleados, el interrogante central para el proceso judicial es cuánto valor real podrá recuperarse de una empresa que en su apogeo fue líder del sector y referente para miles de consumidores y trabajadores.

El colapso de Garbarino, histórica cadena de electrodomésticos, alcanzó su etapa final con el cierre de los últimos tres locales que aún permanecían abiertos, donde trabajaban los últimos 18 empleados.
La medida coincide con el inicio formal por parte de la Justicia de la venta de los activos y marcas de la empresa, un proceso que marcará el capítulo final de una firma que supo tener más de 300 puntos de venta y emplear a más de 5.000 personas.
La quiebra de la compañía fue decretada el 4 de marzo por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, luego del fracaso del concurso preventivo iniciado en 2021 y la imposibilidad de alcanzar acuerdos con los acreedores. El juez Fernando D’Alessandro ordenó el desapoderamiento de la empresa sobre todos sus bienes, que pasan a formar parte de la masa falencial bajo control de la sindicatura, abriendo ahora la etapa de liquidación y venta de activos.
El proceso judicial apunta a identificar y preservar los bienes que aún puedan existir, incluyendo inventarios de oficinas y locales, equipamiento, mobiliario y remanentes de mercadería. La resolución también habilita a la sindicatura a realizar allanamientos y utilizar fuerza pública si fuera necesario para asegurar los activos.
Entre los bienes más relevantes se encuentra la cartera de marcas de la empresa. La sindicatura abrió un incidente específico para proteger y eventualmente vender estos activos intangibles, cuyo valor dependerá de la vigencia registral y del interés de terceros en mantener la identidad histórica de la firma.
Además, la quiebra incluye las participaciones de Garbarino en las empresas Tecnosur S.A. y Digital Fueguina S.A., radicadas en Tierra del Fuego, que ahora pasarán a formar parte del patrimonio a liquidar y podrían convertirse en activos estratégicos para los acreedores.
Este desenlace no solo representa el cierre definitivo de una marca emblemática del retail argentino, sino que evidencia la fragilidad estructural de las cadenas de electrodomésticos frente a problemas financieros prolongados y la imposibilidad de adaptarse a cambios en el consumo y la competencia.
