22 de abril de 2026

El Ejército Argentino participó en el acto homenaje al General José de San Martín

En la oportunidad, el Coronel Hugo Eduardo Peralta, Delegado del Estado Mayor General del Ejército en Santiago del Estero y el Mayor Luís Rosa, Jefe del Destacamento Vigilancia Cuartel Santiago del Estero, acompañaron al intendente Pablo Mirolo.

La Subsecretaría de Educación y Cultura y la Asociación Civil y Cultural Sanmartiniana de la ciudad La Banda organizaron un emotivo acto para conmemorar el 171° Aniversario del fallecimiento del General José de San Martín que tuvo como invitados especiales a una delegación del Ejército Argentino.

La delegación estuvo conformada por el Coronel Hugo Eduardo Peralta, Delegado del Estado Mayor General del Ejército en Santiago del Estero; el Mayor Luís Rosa, Jefe del Destacamento Vigilancia Cuartel Santiago del Estero; el Teniente Juan Agüero y el Suboficial Mayor, Luís Miguel Pacheco.

El Coronel Hugo Eduardo Peralta fue uno de los oradores durante la ceremonia que se desarrolló en horas de la siesta, en la plazoleta donde se encuentra ubicado el busto del prócer argentino.

«Hoy se cumple un nuevo aniversario de aquel infausto 17 de agosto de 1850, fecha en que a la edad de 72 años expiraba lejos de su tierra amada y sin más compañía que su familia y un puñado de amigos, el Padre de la Patria, el General José de San Martín.

Como es costumbre toda la Nación se engalana para conmemorarlo, tanto en nuestro territorio como en aquellos rincones americanos que supieron de su hidalguía y porque no en los mares donde la historia universal lo reconoce como el más grande estratega, organizador y conductor, el más preclaro hombre público que nos ha dado la América del Sur», destacó en primer término el Coronel Peralta.

Luego agregó: «Lo que nos conmueve hoy e induce después de tantos años a realizar este homenaje, es rescatar al hombre de carne y hueso, ese hombre que atendiendo al llamado de su patria desagrada por el yugo Español denuncia a todos los honores para replegarse al orden constituido y poner su sable al servicio de la libertad americana.

A ese hombre tan inconmovible como para partir una cabeza con su sable si fuera necesario, como generoso, respetuoso y humano con sus adversarios aun vencidos.

A ese hombre que entendía que los reconocimientos de la fusión pública resultaban impúdicos para los que ejercían el poder porque entendía que el poder era servicio. Tan así fue la línea de su pensamiento que prefirió envainar su sable y enmudecer hasta el exilio luego de aquella noche de Guayaquíl.

A ese patriota, verdadero militante de la libertad, a ese hombre que detrás de sus ropas de paisano cansado y enfermo cometía la patriada de formar un ejército con retazos de telas, con un rejunte de víveres y pertrechos miserables, escondía el verdadero pensador, casi un filósofo del patriotismo.

A ese hombre que rescato en este homenaje, a ese modelo de patriota, a esa fuente en que todos los argentinos deberíamos abrevar más frecuentemente para ser dignos herederos de la patria que él soñó.

Si que hayan pasado tantos años de su paso a la inmortalidad, San Martín está más vigente que nunca y aún espera de nosotros un gesto. Si el hombre común pudiera expresar su más íntimo sentir creo que el único y verdadero homenaje a San Martín se tradujera en la conducta honesta de los gobernantes y gobernados evitando vilipendios de unos a otros, agravios inconducentes, esgrimiendo argumentos que nos agravian como hermanos y generen enemistades que quizás duren para siempre tornando intransitable el camino hacia la grandeza de la patria».

El representante del Ejército Argentino concluyó su discurso de la siguiente manera: «Si en algún lado amiga en estos momentos la herencia de San Martín es en esfuerzo silencioso de la mayoría del país que cada día convencida de los valores de la democracia no proclama sino que trabaja incansablemente como lo hicieron nuestros abuelos y nuestros padres, como lo hacen muchos compatriotas para lograr el sustento diario sin dejar de ejercer por ello la defensa de nuestra dignidad, de nuestra soberanía, de nuestra autodeterminación, es decir de nuestra libertad.

No busquemos a San Martín solamente en el bronce y en la prosa, no está solamente ahí o en la mera mención retórica de un acto patriótico para cumplir con el calendario y nada más. Está en cada uno de nosotros, en nuestras miradas, en cada una de nuestras acciones y manifestaciones. Está en el aula, en nuestros puestos de trabajo marcando el camino del esfuerzo digno, honesto y honrado. Está en nuestros gobernantes sin distinción de signos políticos, está junto a nosotros acompañando a nuestros soldados de tierra, mar y aire marcándoles las consignas inirrenunciables a través de su ejemplo, infundiéndoles valor y coraje. Está aquí entre nosotros, replanteándonos los actos públicos y privados de todos los argentinos.

Contribuyamos con nuestro trabajo diario a la grandeza de nuestra patria. General José de San Martín no morirá tu nombre ni dejará de sonar un día tu grito de batalla mientras haya una piedra en los andes y un cóndor en su cúspide bravía».

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