5 de mayo de 2026

El derrumbe del consumo: las ventas mayoristas se hundieron 8,4% en agosto

El leve repunte mensual no cambia el diagnóstico general. Detrás de las cifras, el consumo argentino se encuentra en un estado de parálisis que combina precios altos, ingresos deprimidos y una desconfianza creciente de los consumidores. En este contexto, la “reactivación” sigue siendo un horizonte cada vez más lejano.

El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) confirmó lo que ya se percibe en la economía cotidiana: el consumo interno se sigue desplomando.

En agosto, las ventas mayoristas a precios constantes cayeron un 8,4% interanual, marcando una de las bajas más pronunciadas del año y reflejando el deterioro del poder adquisitivo, la retracción de la demanda y la falta de estímulos al mercado interno.

El acumulado de los primeros ocho meses de 2025 muestra un retroceso de 6,7% respecto al mismo período de 2024. Si bien el índice desestacionalizado registró un leve repunte de 1% frente a julio, ese movimiento no alcanza a revertir una tendencia de fondo claramente negativa: la serie tendencia-ciclo cayó 0,6%, confirmando que el rebote mensual es apenas un respiro técnico dentro de una contracción estructural.

En términos nominales, las ventas totalizaron 319.736,3 millones de pesos, con un aumento del 14,6% interanual. Sin embargo, el incremento es puramente inflacionario: los precios crecieron mucho más rápido que las cantidades vendidas, por lo que el aumento en pesos no se traduce en una mejora real.

Las categorías que más subieron en precios fueron “Carnes” (41,2%), “Indumentaria, calzado y textiles para el hogar” (27,5%), “Bebidas” (23,1%) y “Panadería” (21,1%). Estos incrementos muestran cómo la inflación en bienes básicos continúa erosionando la capacidad de compra de los hogares y las pequeñas empresas, desplazando el consumo hacia productos más baratos o de menor calidad.

El panorama del comercio minorista no es mucho más alentador. Las ventas en supermercados mostraron una caída mensual de 0,2% en agosto, a pesar de un leve crecimiento interanual de 0,3%. En el acumulado de enero a agosto, las ventas crecieron 3,1% respecto al año anterior, pero esa mejora nominal vuelve a estar influida por los aumentos de precios más que por un repunte real de la demanda.

Con un consumo interno paralizado, salarios reales estancados y una inflación que sigue sin ceder, los datos del Indec revelan el agotamiento de un modelo económico que prioriza el ajuste fiscal y la estabilidad nominal por sobre la recuperación del poder de compra y la producción. La contracción del comercio mayorista —el primer eslabón de la cadena de consumo— anticipa meses difíciles para la economía real: sin demanda, no hay inversión posible.

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