22 de agosto de 2026

El consumo sigue en retroceso: caen las ventas y se profundiza la distancia entre los datos y el discurso oficial

La crisis del consumo volvió a quedar expuesta en los números oficiales: en junio, las ventas de supermercados y autoservicios mayoristas registraron una caída interanual del 3,1%, prolongando una tendencia negativa que ya se había manifestado con fuerza en los meses anteriores.

El retroceso también alcanzó a los centros de compras, donde las ventas se desplomaron 4,9% frente a igual mes de 2025. En el primer semestre, la contracción acumulada fue del 2,8% en supermercados, del 3% en mayoristas y del 2,7% en shoppings, un escenario que pone en discusión el relato de recuperación que sostiene el Gobierno nacional.

Los datos del Indec muestran, además, una paradoja cada vez más evidente: mientras los precios de productos esenciales continúan registrando fuertes aumentos nominales —como carnes, electrónicos, frutas y verduras— el volumen de ventas sigue descendiendo. Es decir, los consumidores pagan más, pero compran menos, una señal directa del deterioro del poder adquisitivo y de las limitaciones que enfrenta una parte creciente de la población para sostener sus niveles de consumo.

La baja mensual desestacionalizada también confirma que el problema no se limita a una comparación con el año anterior. En junio, las ventas minoristas descendieron 1% respecto de mayo, mientras que en los mayoristas la caída fue del 1,4%. Los centros de compras exhibieron un deterioro aún mayor, con un desplome mensual del 6,2%.

Lejos de reflejar una recuperación sólida, la evolución del consumo evidencia que la estabilidad de algunas variables macroeconómicas no se traduce necesariamente en una mejora de la economía cotidiana. Los hogares continúan ajustando gastos y priorizando productos básicos, mientras el comercio enfrenta una demanda debilitada.

Los números oficiales vuelven a desafiar el optimismo del Gobierno

El balance del primer semestre resulta especialmente incómodo para el discurso presidencial y del equipo económico. La persistencia de caídas en supermercados, mayoristas y centros comerciales revela que la recuperación anunciada no alcanza, al menos por ahora, a los principales indicadores vinculados con el consumo interno.

Con ventas en descenso y precios que continúan avanzando en rubros sensibles, la economía muestra una fractura entre los indicadores celebrados por el Gobierno y la realidad que atraviesan consumidores y comerciantes. El desafío ya no pasa solo por contener la inflación, sino por reconstruir ingresos y demanda: sin poder de compra, la prometida recuperación corre el riesgo de quedar reducida a los números de las planillas oficiales.

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