Milei desestima el endeudamiento de los hogares y rechaza medidas de alivio: “No es un problema, sino una opereta”
Javier Milei aprovechó su discurso en la Bolsa de Comercio de Rosario para defender el rumbo económico de su gobierno, cuestionar a la oposición y confrontar nuevamente con el periodismo.

Uno de los puntos centrales fue la creciente morosidad de las familias argentinas, fenómeno que el Presidente relativizó y atribuyó principalmente a decisiones de los propios deudores, a los créditos otorgados durante 2024 y a supuestas maniobras políticas contra su gestión.
Su postura implica descartar, al menos por ahora, cualquier esquema estatal de asistencia para los hogares sobreendeudados y trasladar la responsabilidad hacia quienes tomaron y otorgaron los créditos.
Milei sostuvo que la morosidad actual no estaría vinculada con los préstamos otorgados durante 2025, sino con aquellos tomados un año antes, cuando —según su interpretación— el aumento del riesgo país y las dificultades económicas provocadas por la oposición afectaron las tasas, la actividad y los ingresos. Sin embargo, su explicación deja en segundo plano el deterioro del poder adquisitivo y las dificultades que enfrentan numerosos hogares para afrontar compromisos financieros en un contexto de consumo restringido.
El Presidente también mencionó la compra de bienes, el consumo asociado al Mundial y las apuestas online como factores que contribuyen al endeudamiento. Desde esa perspectiva, insistió en que se trata de acuerdos privados entre prestamistas y deudores y rechazó que el Estado deba intervenir para asistir a las familias o rescatar a entidades financieras. El argumento supone una lectura estrictamente individual del problema y evita considerar el impacto macroeconómico que una expansión de la morosidad puede tener sobre el consumo, el crédito y la actividad.
Inflación, riesgo país y el nuevo eje electoral
Durante su exposición, Milei volvió a reivindicar sus pronósticos sobre la inflación y defendió la relevancia del índice mayorista frente a las críticas por la evolución de los precios minoristas. También responsabilizó a la oposición y a los medios por el comportamiento del riesgo país y acusó a sectores políticos de intentar desestabilizar a su administración.
El cierre del discurso tuvo un marcado tono electoral. Con la mirada puesta en 2027, el mandatario planteó nuevamente una disyuntiva entre su programa de reformas y un eventual regreso del “populismo”, convocando a sus seguidores a profundizar las denominadas “ideas de la libertad”.
Pero el escenario social plantea una dificultad para ese relato. Un relevamiento de CEOP Latam señala que el 52% de la población se identifica como opositora al Gobierno, aunque se trata de un espacio heterogéneo. Dentro de ese universo, el 74% considera que la principal prioridad del próximo gobierno debería ser recuperar los ingresos. El dato revela que, más allá de la disputa ideológica, la situación económica continúa ocupando un lugar central en las preocupaciones sociales.
El contraste resulta significativo: mientras Milei presenta el endeudamiento como consecuencia de decisiones individuales y rechaza una mayor intervención estatal, el 97% de quienes se identifican como opositores reclama algún tipo de intervención para enfrentar el problema. Así, la discusión sobre la morosidad comienza a exceder la cuestión financiera y se transforma en otro de los terrenos donde el Gobierno y una parte importante de la sociedad disputan diagnósticos y respuestas frente a la crisis económica.
