24 de mayo de 2026

El consumo se hunde pese a las promociones, y la CAME advierte un escenario cada vez más crítico

La economía argentina sigue enviando señales de alerta que reflejan la profundidad de la recesión. La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) encendió una nueva luz roja al advertir que el consumo permanece estancado, incluso frente a la batería de promociones, rebajas agresivas y planes de cuotas que los comercios despliegan para intentar sostener las ventas.

Salvador Femenia, secretario de prensa de la entidad, expuso sin rodeos la gravedad de la situación: “El consumo no repunta después del pequeño rebote que tuvimos hacia fin de 2024 y el primer trimestre de este año. Hemos registrado una caída respecto a mayo del año pasado, que ya venía con más de un 7% de baja. Es una caída sobre otra caída”.

La expresión es elocuente: la retracción de la demanda no solo no se detiene, sino que se profundiza. Y los comerciantes, que intentan defender sus niveles de facturación con descuentos de hasta el 50% y planes de financiación de 12 cuotas, ven cómo su rentabilidad se pulveriza ante costos fijos en ascenso y tarifas actualizadas. “La carga impositiva sigue siendo la misma, pero con márgenes mucho más chicos”, subrayó Femenia.

Detrás de este panorama hay una variable estructural que no da respiro: la falta de poder adquisitivo. Según el propio dirigente pyme, “el 50% de las personas no llega a fin de mes, y eso es lo que está en el fondo de todo. No alcanza con ofrecer cuotas o rebajas si no hay plata en el bolsillo”. Este dato resulta demoledor, porque muestra que la crisis no se corrige solo con instrumentos de venta, sino que exige una recuperación real del ingreso de la población.

Femenia también puso el foco en la presión fiscal como parte del problema, y cuestionó duramente al Gobierno de Javier Milei por no haber reducido la carga tributaria, e incluso sumar el impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría. “El propio presidente había dicho que se iba a cortar un brazo si creaba un nuevo impuesto, y sin embargo lo hizo”, reprochó, reflejando la decepción de un sector que esperaba mayor alivio impositivo.

La lectura que deja la advertencia de la CAME es cruda: la recesión golpea con dureza al consumo, a las pymes y al mercado interno en general. La capacidad de compra de los argentinos está tan deteriorada que ni los precios de liquidación ni el financiamiento alcanzan para reactivar la rueda económica. En este contexto, la promesa de un rebote de la actividad parece cada vez más lejana, y la confianza del comercio en las políticas oficiales muestra señales de agotamiento.

En definitiva, mientras los ingresos sigan desplomados y la presión fiscal se mantenga intacta, las perspectivas de recuperación del consumo continuarán siendo más un deseo que una posibilidad real.

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