13 de mayo de 2026

El consumo masivo sigue en caída: supermercados y mayoristas no encuentran piso y crecen los canales de cercanía

La crisis del consumo masivo en Argentina continúa mostrando señales preocupantes en 2025. Durante mayo, las ventas en supermercados y mayoristas volvieron a registrar caídas significativas, con descensos del 3,3% y 5% interanual respectivamente, según datos preliminares de la consultora Scentia.

Estos retrocesos profundizan el mal desempeño de abril y extienden una tendencia negativa que, en el caso de los canales mayoristas, ya se había manifestado con fuerza durante 2024.

Pese a un leve repunte en los autoservicios de cercanía y el crecimiento sostenido de los quioscos y el comercio electrónico, el dato central es claro: el consumo tradicional en grandes superficies sigue sin tocar fondo. La retracción de las compras en supermercados refleja no solo el deterioro del poder adquisitivo, sino también un cambio de hábitos que consolida una nueva geografía del consumo: menos changuito, más bolsita; menos stockeo, más compra diaria y fraccionada.

El informe revela una dinámica fragmentada. Mientras supermercados y mayoristas acumulan caídas interanuales del 5,4% en lo que va del año, los autoservicios de cercanía lograron cerrar mayo con una suba del 1,5%, aunque todavía no revierten el terreno perdido. Por su parte, los quioscos y almacenes exhiben un notable dinamismo, con un crecimiento interanual del 16,1% en mayo, y casi un 10% en el acumulado del año. También el e-commerce mostró una reactivación con un alza del 11,4% en mayo.

Estos datos reflejan un patrón de consumo que prioriza la cercanía, el control del gasto y la compra racionalizada, una conducta típica en contextos de incertidumbre económica. Con la inflación en desaceleración, el consumidor empieza a tener referencias de precios más claras, lo que le permite elegir con mayor precisión dónde y cuánto gastar. Esta microestrategia doméstica favorece a los pequeños comercios, que se consolidan como espacios ágiles para abastecerse con menor desembolso inmediato.

Brote verde

Sin embargo, la visión general sigue siendo preocupante. A pesar de que la medición total de todos los canales combinados muestra una mejora del 5,5% respecto a mayo de 2024, Scentia advierte que ese «brote verde» debe leerse en contexto: el año pasado fue uno de los peores en términos de consumo, por lo que las comparaciones interanuales aún reflejan rebotes estadísticos más que recuperaciones sólidas.

Lo cierto es que, con más de la mitad de 2025 transitada, el mercado de consumo no logra estabilizarse. La caída sostenida en los canales tradicionales no solo revela las limitaciones del ingreso familiar, sino que también alerta sobre el riesgo de una recuperación parcial, fragmentada y excluyente, donde solo sobreviven los formatos que pueden adaptarse a la lógica de subsistencia del nuevo consumidor argentino.

En este escenario, el Gobierno mira de reojo los datos. El leve repunte en algunos segmentos podría ser presentado como una señal de optimismo, pero la debilidad estructural del mercado interno sigue siendo un talón de Aquiles para un modelo económico que privilegia el orden fiscal, aunque aún no logra traducirse en reactivación real para la mayoría. En tanto, el consumo sigue cayendo… solo que ahora, lo hace con más bolsitas y menos changuitos.

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