Crisis en el sistema científico argentino: más del 50% de los investigadores evalúan emigrar
Una preocupante encuesta realizada a 274 investigadores de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) reveló que más de la mitad de los profesionales en ciencia y tecnología en Argentina están considerando buscar oportunidades laborales en el exterior.

Este alarmante dato refleja la profunda crisis que atraviesa el sector desde el inicio del gobierno de Javier Milei.
El informe, que expone las condiciones laborales y económicas del sector, destaca una severa caída en los salarios y en la inversión en ciencia y educación. La crisis salarial afecta a docentes, becarios e investigadores, cuyos sueldos muchas veces se sitúan por debajo de la línea de pobreza para una familia de cuatro integrantes, que según datos del Indec ronda los 1.110.624 pesos.
Por ejemplo, las becas doctorales del Conicet alcanzan los 945.000 pesos anuales, mientras que las becas de la Agencia I+D+i (Foncyt) son de 768.000 pesos; los profesores asistente con dedicación exclusiva reciben aproximadamente 800.000 pesos, y asistentes o ayudantes en la Facultad de Ciencias Químicas perciben menos de 200.000 pesos.
Desde el comienzo del gobierno de Milei, el poder adquisitivo de estos salarios ha sufrido una pérdida significativa, con una caída del 18% en 18 meses, superando la inflación y dejando en evidencia la sistemática desatención del sector. La situación se agrava con la reducción en la ejecución presupuestaria en instituciones clave como el INTA, INTI y Conicet, que acumulan caídas superiores al 33% desde diciembre de 2023. Además, la inversión en educación nacional muestra una disminución proyectada de entre 45 y 57 puntos en comparación con el año anterior.
La incertidumbre y la precarización se reflejan en las propias voces de los investigadores. Según revelan los datos, más del 84% de los becarios de doctorado consideran que las condiciones para finalizar sus estudios no son adecuadas, y un 20% ya está pensando en abandonar su doctorado en el corto plazo. Por otra parte, un 14% de los investigadores ya realiza trabajos adicionales para poder afrontar sus gastos, y un 35% considera dejar sus cargos académicos. La situación laboral lleva a que más del 50% de los científicos esté evaluando activar la búsqueda de empleo fuera del país o en otros sectores.
El financiamiento de las investigaciones también es un tema crítico: el 80% de los científicos han tenido que recurrir a fondos propios para mantener sus proyectos, y el 93% denuncia que los recursos disponibles son insuficientes para sostener sus líneas de investigación. La fuga de talentos y la desinversión en ciencia no solo afectan a los investigadores, sino que ponen en jaque la innovación y el desarrollo científico del país.
Uno de los datos que más impactaron a Rodrigo Quiroga, investigador del Conicet y creador de la encuesta, fue que más del 50% de los encuestados está considerando abandonar el sistema científico si las condiciones no mejoran. La percepción general es que el gobierno no mostrará disposición a revertir esta tendencia, ya que muchos consideran que se trata de un plan sistemático para destruir la ciencia y la investigación en Argentina. La única forma de evitar un colapso total sería implementar cambios estructurales, como una Ley de Financiamiento, pero no hay señales claras de que esto suceda.
Para Quiroga, el problema trasciende a los investigadores individuales y afecta toda la sociedad: «Es un problema colectivo. Si dejamos vacíos los laboratorios y las aulas, estamos dejando sin futuro al país». Además, denuncia que existen numerosos prejuicios y mentiras difundidas desde las altas esferas oficiales sobre lo que se hace en el Conicet y las universidades, y que desmontar esas versiones falsas es fundamental para visibilizar la realidad del sector.
La situación requiere atención urgente y acciones concretas para revertir la tendencia y salvar la ciencia argentina, que hoy se encuentra al borde del colapso por la falta de inversión, la desvalorización salarial y la pérdida de talento crucial para el desarrollo nacional.
