26 de abril de 2026

El conflicto en Irán acelera la expansión global de la energía nuclear en Asia y África

En un contexto marcado por la incertidumbre y los conflictos, muchos países consideran que la energía nuclear puede ofrecer una alternativa estratégica, pero también reconocen la necesidad de gestionar cuidadosamente los riesgos que conlleva su desarrollo.

La guerra en Irán está generando un impacto significativo en el panorama energético mundial, motivando a países de Asia y África a incrementar su inversión en energía nuclear y a acelerar planes para desarrollar la energía atómica, incluso en naciones que en el pasado no consideraban esta opción.

En Asia, región que concentra gran parte del petróleo y gas de Oriente Medio, las interrupciones en rutas marítimas y el encarecimiento de la energía han sido los principales impulsores. Corea del Sur está aumentando su producción nuclear y reactivando reactores, mientras Taiwán evalúa volver a poner en marcha plantas cerradas tras el desastre de Fukushima en 2011.

Japón, por su parte, ha firmado acuerdos con Estados Unidos y Francia para fortalecer su sector nuclear y ha reactivado su central más grande, Kashiwazaki-Kariwa. La tendencia indica que, aunque la energía nuclear requiere décadas para su desarrollo, los compromisos actuales consolidarán su papel en las futuras matrices energéticas de estos países.

En África, el aumento en los precios de la energía y los frecuentes cortes eléctricos han impulsado a más de 20 países a considerar seriamente proyectos de energía nuclear a largo plazo. Potencias como Estados Unidos, Rusia, China y Corea del Sur ofrecen tecnologías de pequeños reactores modulares (SMR), considerados más económicos y rápidos de implementar. Kenia planea tener su primer SMR en 2034, y líderes como el presidente ruandés, Paul Kagame, ven en África un mercado en expansión para estos pequeños reactores, que podrían aliviar sus redes eléctricas débiles y reducir su dependencia del diésel importado. Sudáfrica, con las únicas centrales nucleares operativas en el continente, aspira a aumentar su participación en la matriz energética al 16% para 2040, apoyándose en los SMR.

Mientras tanto, la competencia internacional por influencia en África se intensifica. Rusia, a través de Rosatom, construye reactores en Egipto y mantiene acuerdos con varios países del continente. Estados Unidos, por su parte, busca recuperar terreno, promoviendo el desarrollo de reactores seguros y sostenibles en la región, aunque todavía en una fase inicial.

No obstante, el aumento en el interés por la energía nuclear no está exento de riesgos. Desde accidentes y gestión de residuos hasta la potencial proliferación de armas nucleares, expertos advierten sobre los peligros asociados a esta tecnología. Grupos ecologistas y analistas económicos insisten en que, dada la larga preparación que requiere, las energías renovables deben seguir siendo una prioridad para garantizar una seguridad energética sostenible y segura a largo plazo.

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