30 de agosto de 2026

El Cóndor II y su triste final

La política exterior de los Estados Unidos, como siempre, fue clave para que este proyecto tecnológico quede en la nada. Está de más mencionar que un proyecto de tamaña magnitud si no tiene aprobación del norte, muy difícil pueda concretarse. Sobre todo los países latinoamericanos, que tienen que solicitar aprobación, por ejemplo, en la compra de armamentos.

Comodoro Miguel Vicente Guerrero, un sanjuanino olvidado. Nació en San Juan, un año antes del gran sismo, y falleció en Agosto del 2020.
Un brillante ingeniero electrónico y aeronáutico argentino, el Comodoro Miguel Vicente Guerrero, Master of Science del famoso M.I.T. y expresidente de la CNIE (Comision Nacional de Investigaciones Espaciales).

Fue el precursor del programa satelital argentino de telecomunicaciones. Diseñador y ejecutor del programa de desarrollo tecnológico denominado Misil Condor, que originariamente tuviera como fin colocar satélites en órbita, mediante la utilización de vectores propios.

Ha sido reconocido como un experto gubernamental por gran cantidad de instituciones internacionales. A parte de su gran cantidad de premios en ciencia y tecnología fue Decano de la Facultad de Ciencia y Tecnología de la Universidad del Salvador. Este hombre nacionalista y tecnólogo de fuste, fue veterano del conflicto armado de las Islas Malvinas, siendo Mayor de la Fuerza Aérea Argentina en aquel momento.

Guerrero fue el cerebro del proyecto misilístico conocido como Cóndor II, que estaba bajo el mando del brigadier Roberto Petrich, ingeniero aeronáutico, a cargo de muchos de los proyectos de vanguardia de aquellos años de la Aeronáutica local.

El misil Condor fue un proyecto de la Fuerza Aérea Argentina surgido de capacidades tecnológicas propias y extranjeras, y se orientó a desarrollar tanto un arma con capacidad de disuasión como competencias de tecnología espacial. El objetivo era tener un arma con alcance suficiente para convertirse en una amenaza para las Malvinas y achicar así la enorme brecha militar entre un país de la OTAN y la Argentina, obligando a Gran Bretaña a sentarse a negociar por el costo económico y militar que le implicaría tener que instalar en las Islas defensas antimisiles de largo alcance.

El Brigadier Ernesto Crespo organizó el proyecto misilístico argentino, iniciado en 1979. El grupo estaba compuesto por un centenar de oficiales, técnicos y científicos que trabajaban en el bunker construido en Falda del Carmen, en las Sierras Cordobesas.

Bajo el Gobierno de Raúl Alfonsín, se logró el desarrollo del proyecto y bajo el mayor de los secretos. Fue erróneamente desmantelado durante la administración de Carlos Menem y por acción no tanto de este sino del Canciller, Guido Di Tella, y del Ministro de Economía, Domingo Cavallo, que fueron los verdaderos instigadores de la cancelación del programa a instancias de Estados Unidos.

Recordar a Guerrero, es honrar a una persona brillante que se fue becado a USA en 1964 y se graduó en 1974 en tecnología misilística en el MIT, obteniendo el primer lugar de mérito en su promoción.

Como bien queda manifestado en el libro Alfonsín, mitos y verdades del padre de la democracia (Aguilar 2013), de Oscar Muiño, el proyecto del vector, a principios de 1989, estaba casi finalizado y hubo real preocupación en los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Sin embargo, las posturas de ambos eran distintas, Washington no quería desarticular el proyecto, sino que quería controlarlo. En 1990, siendo presidente Carlos Menem, el embajador de USA Terence Todman endureció las exigencias y el gobierno argentino tomó la nefasta decisión política de desmantelar totalmente el Proyecto Cóndor tal como quería el gobierno inglés. No se negoció nada a cambio de semejante decisión. Guerrero siempre dijo «Los norteamericanos nos pedían un pan y les entregamos la panera» totalmente gratis.

Argentina sufrió a partir de 1982 el embargo internacional de armamento, haciendo que tengamos las Fuerzas Armadas más débiles de la región, aunque hoy hay algunos atisbos de recuperación. Nadie en su sano juicio desea un conflicto armado, pero si se produce alguien tiene que saber cómo defenderse. Pero aún más frustrante e ingrato fue lo sucedido con el comodoro Guerrero, quien luego de prestar todo su conocimiento y saber para desarrollar el misil, cumpliendo órdenes del Estado argentino, fue pasado a retiro como castigo, como también fueron desarticulados los equipos de técnicos y científicos.

Argentina es el único país que sancionó y desperdició a un oficial de alta capacidad por haber logrado el éxito en su misión. De locos y así nos va. Lo paradójico de toda esta situación es que, al poco tiempo de su retiro, el propio embajador Todman le ofreció un relevante puesto académico en una universidad norteamericana para poder aportar sus conocimientos.

Guerrero, un argentino de ley, rechazó la oferta y se incorporó a la Universidad del Salvador donde volcó su saber como docente y luego como Decano de la Facultad de Ciencia y Tecnología.

Una nación que olvida y y desprecia a sus mejores hombres no tiene futuro y su fracaso será inevitable.

A instancias del Sr Héctor Gustavo Pugliese

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