EE.UU. amplía el alcance de su confrontación con Irán hasta el Océano Índico
En un giro que evidencia la expansión geográfica del conflicto, el Pentágono anunció una intensificación de la ofensiva contra Irán, con episodios de enfrentamientos que ya alcanzan áreas tan alejadas como el Océano Índico, Turquía, Chipre y el Golfo Pérsico.

La reciente acción más destacada ha sido el hundimiento de un buque iraní frente a Sri Lanka, en un episodio que marca un hito en la campaña militar estadounidense.
El incidente, confirmado por las autoridades de Sri Lanka, ocurrió en aguas internacionales y dejó al menos 32 supervivientes, mientras que los desaparecidos superan el centenar. El Pentágono, a través de su portavoz Pete Hegseth, afirmó que Estados Unidos lanzó un torpedo contra el buque iraní IRIS Dena, calificándolo como “el primer hundimiento de un barco enemigo con un torpedo desde la Segunda Guerra Mundial”.
Sin embargo, expertos señalan que esta afirmación omite precedentes históricos, como el hundimiento del crucero General Belgrano en 1982.
El impacto de la ofensiva no se limita al mar. Turquía interceptó un proyectil proveniente de Irán, lo que llevó a Ankara a convocar a su embajador en Teherán. Francia, por su parte, colaboró con Emiratos Árabes Unidos en la interceptación de drones iraníes, reflejando una creciente implicación de países europeos en el conflicto. En Líbano y Siria, las tensiones se han intensificado, con Siria cerrando temporalmente su frontera con Líbano ante amenazas de bombardeos israelíes, mientras que el número de desplazados en Líbano supera ya las 83.000.
El gobierno estadounidense, en un tono triunfalista, asegura que la campaña está logrando avances significativos. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó que en pocos días, las fuerzas de EE.UU. e Israel controlarán el cielo iraní, destruyendo misiles, infraestructura militar y eliminando líderes clave. Además, anunció una segunda oleada de bombardeos con municiones de gran potencia, en una escalada que podría prolongar la ofensiva por varias semanas.
Las operaciones militares contienen también un componente de impacto civil. La ONU ha reportado graves consecuencias para la población infantil en Irán, incluyendo el bombardeo de una escuela en Minab que dejó 165 muertos, en su mayoría niñas. Entre tanto, las milicias kurdas en la frontera iraní-iraquí consideran solicitar ayuda de la CIA para una posible operación terrestre en el oeste de Irán.
En este escenario, Irán ha reducido significativamente su capacidad de lanzar misiles y drones, aunque continúa enfrentando ataques esporádicos. La tensión en zonas como Haifa, en Israel, refleja la persistente amenaza de proyectiles enviados desde el sur del Líbano y desde posiciones controladas por Hezbolá, que en los últimos días han aumentado en número aunque con menor precisión.
El liderazgo estadounidense y israelí mantiene una postura de agresividad, con amenazas explícitas contra dirigentes iraníes y una estrategia de ataque que apunta a destruir la infraestructura militar y eliminar a los líderes de Teherán. La posible prolongación del conflicto, que podría extenderse más allá de las cuatro o cinco semanas previstas, genera preocupación por una escalada aún mayor en una región ya altamente volátil.
Mientras tanto, las reservas militares de EE.UU. aseguran estar preparadas para sostener la ofensiva, aunque algunos analistas advierten sobre la escasez de municiones y las dificultades logísticas en un escenario de guerra prolongada. La comunidad internacional observa con atención cómo esta confrontación regional puede desbordar sus límites y alterar el equilibrio de poder en Oriente Próximo y más allá.
