19 de junio de 2026

Díaz-Canel abre la puerta a la participación de EE.UU. en la economía cubana, con límites «innegociables»

En una entrevista con Pablo Iglesias para su Canal Red —más una comunicación política estratégica que una entrevista tradicional—, Díaz-Canel confirmó que existen contactos recientes entre funcionarios cubanos y del Departamento de Estado, en medio de tensiones bilaterales renovadas. Aunque no dio detalles específicos, señaló que el proceso está en una etapa inicial, enfocada en establecer vías de comunicación y definir una agenda común.

El presidente Miguel Díaz-Canel expresó que Cuba está abierta a dialogar con Estados Unidos sobre diversos asuntos, incluyendo una posible participación del gobierno estadounidense en la economía del país, siempre y cuando se respeten ciertas «líneas rojas»: la soberanía, la independencia y el sistema político vigente.

«Se puede discutir sobre inversiones, economía y cooperación en diferentes ámbitos», afirmó, resaltando que cualquier negociación debe realizarse «sin condicionamientos» y en igualdad de condiciones. Sin embargo, aclaró que cualquier intento de cuestionar el sistema político cubano sería considerado «inaceptable».

El mandatario también resaltó la influencia del general Raúl Castro, quien, pese a estar retirado formalmente, continúa muy atento a la situación política y actúa como una figura de referencia en la orientación del proceso. Díaz-Canel admitió que mantiene contacto frecuente con Castro, a quien atribuye un papel de guía en las posibles negociaciones con Washington, evidenciando la continuidad del núcleo de poder del régimen.

Estas declaraciones se producen en medio de una profunda crisis económica y energética en Cuba, que el propio Díaz-Canel atribuye principalmente al embargo de Estados Unidos. Destacó que en meses recientes el país ha enfrentado escasez de combustible, lo que ha provocado apagones y dificultades cotidianas.

Frente a esta situación, defendió la estrategia del gobierno basada en una «resistencia creativa», que incluye el aumento de energías renovables, la recuperación de centrales termoeléctricas y el desarrollo de soluciones internas para hacer frente a la escasez. Reconoció, sin embargo, que serán necesarios «años difíciles» antes de lograr estabilizar el sistema energético.

En cuanto a la política interna, Díaz-Canel admitió ciertas deficiencias, como problemas de burocracia y lentitud administrativa, aunque evitó entrar en detalles sobre el impacto de las políticas económicas del régimen. En su discurso, atribuyó gran parte de la crisis a factores externos.

A nivel internacional, el mandatario resaltó la solidaridad de gobiernos y movimientos afines al proceso castrista, y criticó las medidas de presión de Washington, incluyendo restricciones que afectan a inversores extranjeros y turistas europeos en Cuba.

A pesar de algunos tonos confrontativos, el mensaje principal fue de apertura al diálogo: «No buscamos guerra, queremos diálogo», afirmó. No obstante, las expectativas de avances concretos permanecen inciertas, dado que ambas partes mantienen una desconfianza mutua y exigen condiciones que dificultan un acuerdo rápido.

Mientras La Habana insiste en negociar sin reformas políticas, desde Washington se continúa presionando por cambios estructurales, lo que podría prolongar el proceso en el tiempo.

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