Cristina Kirchner desafía a Peter Lamelas y revive el dilema “Braden o Perón”: ¿intervención externa o soberanía?
La expresidenta respondió con ironía y una fuerte advertencia sobre la injerencia extranjera: “Lamelas… o Argentina”, evocando el histórico dilema “Braden o Perón” que marcó la política nacional en los años 40.

La tensión política entre Argentina y Estados Unidos escaló tras las declaraciones del candidato a embajador norteamericano Peter Lamelas, designado por Donald Trump, quien aseguró ante el Senado de su país que trabajará para “la eliminación del peronismo y de la izquierda” y para “garantizar que Cristina Kirchner reciba la justicia que merece”.
En una serie de mensajes en X, Cristina Kirchner calificó de “obsesión” la actitud del diplomático: “Como si no tuviéramos un poder judicial suficientemente teledirigido, nos mandan un nuevo fiscal plenipotenciario directamente desde Mar-a-Lago. Lo único que le faltó fue decir que iba a designar tribunales él mismo. Ni Monroe se animó a tanto”, en alusión a la histórica doctrina estadounidense que justificaba la intervención en América Latina.
La líder del kirchnerismo alertó que Lamelas no solo anunció su intención de “vigilar a los gobernadores” y “frenar acuerdos con China”, sino que explicitó un plan geopolítico alineado con la estrategia de Washington: condicionar la política interna argentina bajo el paraguas de una relación privilegiada con el gobierno de Javier Milei.
El discurso de Lamelas: seguridad, alineamiento y poder blando
En su presentación ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado estadounidense, Lamelas prometió fortalecer la cooperación policial, el intercambio de inteligencia y la lucha contra el narcotráfico, pero fue más allá al fijar una posición política explícita: “Apoyaremos la presidencia de Javier Milei”. Además, reveló que Trump le pidió personalmente trabajar con “su amigo Javier” para “construir una relación aún más sólida”.
Para analistas como Gustavo Sylvestre, el discurso confirma un patrón histórico: la injerencia norteamericana en procesos políticos latinoamericanos, similar al que habría operado —según su visión— en casos como Lula en Brasil o Rafael Correa en Ecuador.
El cruce se produce en un contexto de alineamiento ideológico entre Milei y Trump, lo que refuerza la percepción de subordinación geopolítica que Cristina y sectores opositores denuncian. La controversia no se limita a lo diplomático: instala en la agenda pública el debate sobre soberanía, justicia y autonomía en la toma de decisiones internas, en un año clave marcado por elecciones legislativas.
¿Choque simbólico o riesgo real?
La referencia de Cristina a la Doctrina Monroe no es casual: evoca el fantasma de las intervenciones estadounidenses en América Latina, en un momento en que Washington busca reposicionarse en la región frente a China. Si la designación de Lamelas se confirma, la relación bilateral entrará en una fase inédita, con un embajador que no oculta objetivos políticos internos, lo que puede escalar tensiones con la oposición y con gobernadores que rechazan cualquier tipo de tutelaje externo.
La pregunta que deja flotando el cruce es si la Argentina está frente a una pulseada simbólica o ante el inicio de un esquema de influencia directa en su política interna.
