Cristian Jerónimo: “Cuando la deuda es para poder comer, es un problema de gobierno”
El creciente endeudamiento de las familias argentinas se transformó en uno de los principales cuestionamientos del movimiento obrero a la política económica del Gobierno.

El secretario general de la CGT, Cristian Jerónimo, advirtió que una parte cada vez mayor de los trabajadores ya no recurre al crédito para financiar consumo o proyectos, sino para cubrir necesidades básicas.
“Cuando la deuda es para poder comer, es un problema social, económico y de gobierno”, afirmó, y responsabilizó directamente al presidente Javier Milei y al ministro de Economía, Luis Caputo, por un modelo que, según sostuvo, deteriora los ingresos y profundiza la dependencia del crédito.
Desde la central obrera señalaron que el endeudamiento dejó de ser un problema estrictamente financiero de cada familia para convertirse en un indicador del deterioro de las condiciones de vida. Según los datos difundidos por la CGT, uno de cada tres adultos tendría dificultades para cumplir con sus compromisos, mientras la morosidad de los hogares habría aumentado del 2,5% en octubre de 2024 al 12,3% en mayo de 2026. Si se suman las obligaciones con bancos y billeteras virtuales, el porcentaje trepa al 15,5%.
El dato más significativo, sin embargo, está en el destino del dinero prestado. Alimentos, alquiler, servicios y otros gastos esenciales comenzaron a financiarse mediante tarjetas, préstamos y otras herramientas de crédito. De esta manera, el endeudamiento funciona como un mecanismo para compensar la pérdida de poder adquisitivo: se cubre el gasto inmediato, pero se traslada el problema hacia los meses siguientes.
El cuestionamiento al modelo económico
Jerónimo sostuvo que este proceso es consecuencia de una política de ajuste que, en su visión, impacta sobre los salarios y termina debilitando también al mercado interno. El dirigente planteó que cuando los ingresos no alcanzan para cubrir las necesidades básicas, el crédito deja de ser una herramienta de financiamiento y se convierte en una forma de subsistencia.
La CGT advierte, además, que la creciente carga financiera puede profundizar un círculo difícil de romper: menores ingresos, más endeudamiento, mayor porcentaje del salario destinado a cancelar deudas y menos recursos disponibles para el consumo. Actualmente, según los datos presentados por la central, el pago de deudas representa el 24,1% de la masa salarial.
En este contexto, el sindicalismo busca convertir la denominada “marcha por los endeudados” en una expresión de protesta contra una política económica que considera regresiva. Jerónimo aseguró que el movimiento obrero no pretende permanecer al margen y reclamó también a los distintos sectores políticos una respuesta frente a un problema que, según sostuvo, ya excede ampliamente el ámbito doméstico.
La discusión de fondo no pasa solamente por cuánto deben las familias, sino por por qué cada vez más hogares necesitan endeudarse para cubrir gastos básicos. Si el crédito termina reemplazando al salario como herramienta para sostener el consumo cotidiano, el fenómeno deja de ser una cuestión individual y pasa a funcionar como una señal de alerta sobre la capacidad del modelo económico para garantizar ingresos suficientes y sostener el mercado interno.
