17 de abril de 2026

Crisis textil en Mar del Plata: Textilana paraliza su producción y casi 200 empleos quedan al borde del abismo

Mientras tanto, la fábrica permanece abierta pero sin máquinas en funcionamiento, una imagen que sintetiza el momento que atraviesa parte de la industria: estructuras en pie, pero con el motor económico apagado.

Ph: Archivo

La crisis que atraviesa la industria nacional sumó un nuevo capítulo en el sector textil. La empresa Textilana dejó de producir en su planta de Mar del Plata y mantiene suspendidos a 175 trabajadores hasta el 31 de marzo, mientras otros 60 empleados continúan asistiendo a la fábrica sin tareas productivas. El escenario abre un interrogante inquietante: si la actividad no se reactiva, casi 200 puestos de trabajo podrían quedar en riesgo.

El parate productivo no es un hecho aislado sino la expresión de un deterioro más profundo del mercado interno. Según explicaron desde la empresa, la decisión responde a una fuerte caída en las ventas y a la falta de señales de recuperación del consumo, una variable clave para el sector textil, altamente dependiente de la demanda local.

Desde la comisión interna de la planta advierten que el problema ya no es solamente la suspensión temporal de trabajadores sino la paralización de la actividad. “La situación es muy compleja porque Textilana está sin producir”, señaló Mauro Galván, representante de los trabajadores.

El dirigente sindical remarcó que la incertidumbre se arrastra desde el año pasado. “Los trabajadores están suspendidos desde entonces y nadie nos informa cómo sigue esto. Lo único que sabemos es que la medida se extenderá hasta fines de marzo”, explicó.

El cuadro se vuelve aún más delicado si se considera el impacto social. Detrás de cada puesto de trabajo hay familias que dependen de ese ingreso en una ciudad con altos niveles de empleo estacional y fragilidad laboral. “Hay mucha angustia porque no hablamos solo de trabajadores, hablamos de familias enteras que dependen de este empleo”, advirtió Galván.

A la incertidumbre económica se suma otro factor que preocupa dentro de la planta: la inminente aplicación de una reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, que modificaría las condiciones de indemnización en caso de despidos. Para los trabajadores, el temor es claro: si la fábrica termina cerrando, el nuevo marco legal podría traducirse en menores compensaciones.

En este contexto, el caso de Textilana expone con crudeza el estado de un sector golpeado por la caída del consumo, la competencia externa y la falta de políticas industriales claras. La paralización de la planta marplatense no solo pone en jaque a casi 200 trabajadores, sino que vuelve a evidenciar cómo el deterioro del mercado interno se traslada rápidamente al empleo productivo.

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