19 de abril de 2026

Alarma automotriz: la producción de autos se derrumbó 30% en febrero y agudiza la crisis del sector

Con producción en retroceso, exportaciones debilitadas y fábricas ajustando su ritmo, la industria automotriz vuelve a convertirse en un termómetro de la fragilidad económica. Y, esta vez, la señal que marca es inequívoca: el motor industrial está perdiendo potencia.

La industria automotriz argentina encendió nuevas señales de alarma tras conocerse los últimos datos del sector: la producción de vehículos se derrumbó un 30% en febrero en comparación con el mismo mes del año pasado, consolidando una tendencia recesiva que golpea a las fábricas, a la cadena autopartista y al empleo industrial.

Según el informe mensual de la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), durante febrero se produjeron apenas 29.632 unidades. La cifra representa una caída interanual del 30,1%, aunque muestra un rebote técnico del 41,1% frente a enero de 2026, cuando se habían fabricado sólo 20.998 vehículos.

El panorama del primer bimestre confirma la gravedad del escenario: entre enero y febrero se ensamblaron 50.630 unidades, un retroceso del 30,1% respecto al mismo período de 2025. Para el sector, se trata de un indicador que refleja una desaceleración más profunda de la actividad industrial.

El deterioro también alcanza al frente externo. En febrero se exportaron 15.991 vehículos, equivalente al 54% de la producción mensual. Sin embargo, ese volumen implica una caída del 28,9% frente al mismo mes del año pasado, aunque representa una mejora del 63,9% respecto de enero. En el acumulado del primer bimestre, las exportaciones registran un saldo negativo del 23,4%.

La situación genera creciente inquietud en el gremio Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor, donde advierten que la contracción productiva ya se traduce en suspensiones, reducción de turnos y despidos en varias terminales y empresas autopartistas.

Desde ADEFA intentaron transmitir cautela y sostener el diálogo con el Gobierno. El presidente de la entidad, Rodrigo Pérez Graziano, sostuvo que “es fundamental seguir trabajando de manera sostenida con toda la cadena de valor y el Gobierno en la agenda del sector, avanzando en las mejoras estructurales que acompañen la evolución de la competitividad”.

Sin embargo, detrás del tono diplomático de las terminales automotrices se esconde una preocupación creciente: varias plantas ya programaron paradas técnicas ante la caída de la demanda y la incertidumbre económica. Mientras tanto, la cadena autopartista —uno de los eslabones más sensibles del entramado industrial— enfrenta un escenario crítico que pone en riesgo miles de puestos de trabajo.

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