24 de mayo de 2026

Crisis industrial en Tucumán: despidos y precarización en Papelera Tucumán reflejan el deterioro del empleo fabril

La situación en Papelera Tucumán, una de las principales plantas industriales del departamento de Lules, se ha vuelto crítica.

Ph: Infogremiales

Con despidos recientes, denuncias por condiciones laborales precarias y una caída pronunciada en el consumo, la empresa atraviesa una crisis que no solo expone las debilidades del modelo productivo actual, sino que también refleja una profunda desconexión entre la dirigencia empresarial y la realidad de los trabajadores. Según consignó Infogremiales, el conflicto se reactivó tras la desvinculación de siete empleados en una planta que cuenta con menos de 200 trabajadores, una medida que desde el gremio denuncian como injustificada y política.

El Sindicato de Obreros de la Industria del Papel y Cartón advierte que la compañía, propiedad del empresario Alberto Pierri, ha iniciado un proceso de ajuste amparado en la caída de la demanda interna y la presión de las importaciones, lo que deriva en menor producción, paralización intermitente y vulneración de derechos laborales.

Pero el malestar no se reduce a los despidos. El gremio denuncia también falta de inversión en seguridad e higiene, incorporación de personal sin formación técnica adecuada y el incumplimiento del convenio colectivo vigente. La reciente muerte de un operario en la planta subraya la gravedad de las condiciones denunciadas, y convierte el reclamo por la creación de una comisión de seguridad en una urgencia impostergable. “Se está trabajando con serios riesgos de accidentes”, declaró el secretario general del gremio, Ramón Aguirre.

El caso de Papelera Tucumán no es aislado. Es parte de una crisis estructural del empleo industrial en Tucumán. A la situación en Lules se suma la reciente paralización de la planta de Scania en Colombres, donde la caída en la demanda internacional obligó a una semana de inactividad. Mientras tanto, en Aguilares, trabajadores de Topper alertan por la reducción de jornadas laborales como alternativa al despido, en un sector —el calzado— que también sufre los efectos del consumo retraído y la falta de políticas industriales activas.

A pesar de que el Gobierno nacional se enorgullece de un crecimiento interanual en algunos sectores macroeconómicos, los datos y los testimonios en el terreno muestran otra cara: el crecimiento es desigual, fragmentario y excluyente. Mientras el capital financiero o el agro exportador pueden mostrar rebotes, la industria manufacturera que sostiene empleo registrado, arraigo local y consumo interno sigue perdiendo terreno.

El caso de Papelera Tucumán evidencia además la debilidad institucional en la protección del trabajo formal. Las instancias de conciliación obligatoria no logran revertir despidos, y las medidas preventivas, como la incorporación de personal capacitado o el cumplimiento de normas de seguridad, siguen dependiendo de la voluntad unilateral de los empresarios.

En este contexto, los trabajadores y sus representantes sindicales quedan atrapados entre un mercado que se achica y un Estado que retrocede en su rol regulador, mientras las patronales aprovechan la crisis para avanzar en flexibilización y precarización.

La situación en Lules no solo interpela a la empresa, sino también a los gobiernos provincial y nacional, que deben decidir si acompañan con medidas concretas a los sectores que sostienen el entramado productivo del país, o si se limitan a administrar un deterioro cada vez más evidente. Porque detrás de cada planta que se ajusta, hay familias que pierden ingresos, localidades que pierden dinamismo económico y un modelo de desarrollo que se desintegra.

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