Crisis de pagos y avance digital aceleró el cierre de cerca de 300 sucursales bancarias en Argentina
Ell mapa bancario argentino se encamina hacia un modelo más compacto, digitalizado y con menor presencia física, aunque no exento de tensiones laborales y sociales en un contexto económico aún frágil.

El sistema financiero argentino atraviesa una reconfiguración profunda marcada por dos factores clave: el deterioro en la capacidad de pago de los clientes y la consolidación de los canales digitales. Desde 2023, las entidades bancarias han impulsado un ajuste estructural que implicó recortes de personal y el cierre de cerca de 300 sucursales en todo el país.
Las cifras reflejan con claridad esta tendencia. Al inicio de la gestión de Javier Milei, el sistema contaba con 4414 puntos de atención; en 2024 descendieron a 4336 y en 2025 a 4131, lo que implica la desaparición de 283 sucursales en apenas dos años.
El trasfondo económico es determinante. La morosidad alcanzó niveles no vistos en dos décadas: el 10,3% de los usuarios dejó de cumplir con sus obligaciones financieras, cuando un año antes ese indicador era de apenas 2,67%. En el segmento de préstamos personales, la incobrabilidad escaló hasta el 13,2%, evidenciando el deterioro del crédito.
En paralelo, la digitalización redefine el modelo de negocio. Actualmente, alrededor del 90% de las operaciones bancarias se realiza de manera virtual, reduciendo la necesidad de atención presencial. En ese contexto, las entidades redirigen sus inversiones hacia tecnología y promueven esquemas alternativos como corresponsalías para sostener servicios básicos sin expandir la red física.
Uno de los casos más representativos es el de Banco Santander, que lidera el proceso de ajuste. La entidad pasó de operar cerca de 395 sucursales en 2022 a unas 297 hacia fines de 2025, lo que implica un recorte superior al 25% en su estructura física.
La reacción sindical no se hizo esperar. La Asociación Bancaria declaró el estado de alerta ante lo que considera un proceso de ajuste con impacto directo en el empleo. Su secretario general, Sergio Palazzo, denunció presiones y métodos coercitivos en algunos cierres, y advirtió que el gremio está dispuesto a intensificar las medidas para defender los puestos de trabajo.
Desde las entidades, sin embargo, relativizan las críticas. Argumentan que los cierres responden a cambios en los hábitos de los usuarios: más del 60% de los nuevos clientes se incorpora de manera completamente online y la asistencia a sucursales cayó cerca de un 30% interanual. Bajo esta lógica, la red física dejó de ser el eje central del negocio.
El proceso también se ve acelerado por la concentración del sistema. Fusiones como las de Galicia con HSBC y Macro con Itaú generaron superposición de estructuras, derivando en nuevos cierres. Mientras algunas entidades reducen su presencia territorial, otras reorganizan su red en función de estas integraciones.
