23 de mayo de 2026

Crisis de confianza: 8 de 10 personas desconfían del INDEC y casi el 50% cree que el organismo miente

En un contexto económico marcado por la incertidumbre y la inflación persistente, la credibilidad del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) se encuentra en un punto crítico.

Una encuesta realizada por Pulso Research reveló que un alarmante 80% de la población desconfía de las estadísticas oficiales, y casi la mitad de los encuestados cree que el organismo miente deliberadamente sobre la inflación.

Concretamente, el 48% de los consultados manifestó que “no le cree” al gobierno nacional y sus cifras sobre la inflación, que son divulgadas mensualmente por el INDEC. En contraste, solo un 36,8% expresó confianza en los números que presenta la entidad encabezada por Marco Lavagna. Este creciente escepticismo se ha intensificado en los últimos meses: en la medición anterior, el porcentaje de desconfianza era del 44,2%, mientras que en la anterior había sido del 42,2%. Curiosamente, esta desconfianza se da en un momento en que los índices oficiales parecen mostrar una tendencia a la baja.

La situación es similar en relación a las estadísticas de pobreza. Un abrumador 51,2% de los encuestados afirma no creer en los datos proporcionados por el INDEC, en comparación con un 35,2% que sí confía en ellos. Cabe recordar que el INDEC mide la pobreza a través de la comparación de una canasta básica teórica con la evolución de los ingresos de la población, un método que ha sido objeto de debate y controversia.

La percepción negativa hacia el INDEC no solo se limita a los datos de inflación y pobreza. En una muestra de la desconfianza que reina entre ciertos sectores, un intendente del Conurbano bonaerense, que se identificó como parte del electorado de Javier Milei, expresó su frustración: “La última semana la carne aumentó 20%, no nos pueden tomar de boludos”. Este comentario resuena con el sentir de muchos argentinos, que observan con preocupación el aumento de precios en su vida cotidiana.

El impacto de esta crisis de confianza puede tener serias repercusiones en la política económica del país. La falta de credibilidad en las cifras oficiales puede dificultar la implementación de políticas efectivas y generar un clima de desconfianza que afecte la inversión y el crecimiento.

La situación se complica aún más cuando se considera que el actual gobierno se encuentra en un proceso de transición política, con elecciones en el horizonte y una población cada vez más crítica. La percepción de que el INDEC miente o manipula los datos para presentar una imagen más favorable de la economía podría tener consecuencias directas en la legitimidad de las autoridades y en la estabilidad social.

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