25 de junio de 2026

Criar un hijo en Argentina puede costar más de 600 mil pesos mensuales

Más allá de la cifra puntual, el dato expone un desafío económico y social: en un escenario de ingresos tensionados y persistente inflación, el costo de sostener un hogar con hijos se convierte en uno de los principales factores de presión sobre el presupuesto familiar.

Ph: Infogremiales

Criar a un hijo en Argentina es cada vez más costoso y los datos oficiales muestran que el gasto crece por encima de la inflación general.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), la canasta de crianza para menores de un año aumentó 3,5% en enero, superando el 2,9% registrado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el mismo período. En términos interanuales, el incremento ya supera el 21%.

El desfasaje entre el costo de crianza y la inflación general no es menor: implica que las familias con hijos enfrentan una presión presupuestaria mayor que el promedio de los hogares. En el caso de los recién nacidos, la canasta pasó de $460.178 en diciembre a $476.230 en enero, impulsada tanto por el encarecimiento de bienes y servicios (3,9%) como por el aumento de los costos de cuidado (3,3%). Es decir, no se trata solo de alimentos o pañales, sino también del valor del tiempo y los servicios asociados a la atención infantil.

La tendencia se replica en todas las franjas etarias. Para niños de 1 a 3 años, el costo mensual ascendió a $567.124 (+3,5%), mientras que para los de 4 a 5 años llegó a $483.497 (+3,6%). El dato más significativo se observa en el segmento de 6 a 12 años: la canasta trepó a $607.848 y superó por primera vez el umbral de los $600.000 mensuales.

Este aumento se da en un contexto de aceleración inflacionaria. El IPC de enero fue el más alto desde marzo de 2025 y estuvo atravesado por la controversia en torno a la postergación del nuevo índice de precios, decisión adoptada por el ministro de Economía, Luis Caputo. El principal motor del alza fue el rubro alimentos, con un incremento del 4,7% —destacado especialmente en carnes—, seguido por comunicación (3,6%) y vivienda (3%).

El hecho de que la canasta de crianza crezca sistemáticamente por encima de la inflación general refleja un fenómeno estructural: los bienes y servicios vinculados a la niñez muestran mayor sensibilidad a los aumentos de precios. Para las familias, esto significa que incluso si los salarios acompañaran el IPC promedio, podrían perder poder adquisitivo frente a los gastos específicos que demanda la crianza.

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