12 de junio de 2026

Criar a un hijo cuesta más que un sueldo entero: el INDEC confirma que el Salario Mínimo no alcanza ni para lo básico

El nuevo informe del INDEC sobre la canasta de crianza de junio expone, con crudeza, una realidad que millones de familias argentinas ya sienten en carne propia: un salario mínimo no alcanza ni para cubrir los gastos mínimos de un solo hijo.

Ph: Archivo

Según los datos oficiales, criar a un bebé cuesta $411.201 mensuales y mantener a un niño de entre 6 y 12 años requiere $517.364, mientras que el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM), actualizado al 1° de julio, es de apenas $317.800.

La distancia entre ingresos y necesidades básicas es abismal, y confirma lo que desde hace meses denuncian trabajadores, sindicatos y organizaciones sociales: el salario mínimo ha dejado de ser un piso de dignidad y se ha transformado en una referencia irreal, sin poder adquisitivo ni capacidad de contención social.

Una brecha imposible: el Estado reconoce la crisis, pero no actúa
La publicación oficial de estos datos plantea una paradoja preocupante: el propio Estado, a través del INDEC, reconoce que un salario mínimo no alcanza para criar a un hijo, pero el mismo gobierno sostiene políticas que congelan ingresos, eliminan transferencias sociales clave y recortan programas de asistencia a las infancias.

En otras palabras, la radiografía de la emergencia social está validada por las estadísticas públicas, pero no se traduce en acciones concretas para revertirla. Lejos de diseñar medidas de alivio, el Ejecutivo profundiza un ajuste que ha deteriorado el poder de compra de los sectores más vulnerables —justamente los que tienen hijos en edad escolar o de primera infancia.

Qué mide la canasta de crianza

El informe detalla el valor de las canastas para cada tramo etario:

►Primera infancia (0 a 1 año): $411.201

►Infancia (1 a 3 años): $492.471

►Niñez (4 a 5 años): $475.070

►Niñez (6 a 12 años): $517.364

Estas cifras incluyen no solo el valor monetario de los bienes y servicios necesarios (alimentación, vestimenta, higiene, salud, educación, etc.), sino también el costo del tiempo de cuidado, una dimensión muchas veces invisibilizada que el INDEC incorpora mediante una valorización económica del trabajo reproductivo y de cuidados, generalmente no remunerado y sostenido, en su mayoría, por mujeres.

El ajuste que castiga la infancia
En un país donde la pobreza infantil supera el 60%, y donde más del 50% de los hogares con niños y adolescentes no tienen ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas, el dato de la canasta de crianza no es solo un número técnico: es una evidencia brutal de que el ajuste fiscal está impactando de lleno en las infancias.

La situación se agrava si se considera que muchas familias con menores a cargo sobreviven con un solo ingreso —muchas veces informal o por debajo del salario mínimo— y que las asignaciones familiares, congeladas o recortadas, ya no compensan la pérdida de poder adquisitivo.

Una sociedad que empobrece a quienes cuidan
El informe del INDEC también invita a repensar el lugar de las tareas de cuidado en la economía: quien cuida también trabaja, aunque el mercado no lo remunere. La valorización del tiempo de crianza es una herramienta clave para mostrar que, más allá de los gastos materiales, el Estado y la sociedad se sostienen sobre el esfuerzo no reconocido de millones de personas que crían sin apoyo ni recursos.

Sin políticas públicas que acompañen el desarrollo infantil, la desigualdad se reproduce desde la cuna. La imposibilidad de cubrir lo mínimo para un solo niño con el salario mínimo revela un modelo económico que está excluyendo a la mitad del país incluso antes de que tenga edad para votar.

¿Cuál es el valor real del salario?

La conclusión es ineludible: el salario mínimo ha perdido toda conexión con el costo real de vida. Su fijación política, sin paritarias ni representación de los sectores laborales, lo ha transformado en una cifra decorativa, lejos de su sentido original como garantía constitucional de un ingreso que permita “satisfacer las necesidades normales del trabajador y su familia”.

Si criar a un hijo cuesta entre $411.000 y $517.000, ¿qué se supone que puede hacer una familia con un ingreso mínimo de $317.800? La respuesta no es técnica: se endeuda, se salta comidas, descuida la salud o la educación. Se empobrece.

Los datos del INDEC no deberían quedar atrapados en un Excel: son el retrato estadístico de una injusticia. Y, como toda injusticia, exige una respuesta política, urgente y estructural.

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