17 de septiembre de 2026

Con poroteo favorable, la ley ómnibus llega a Diputados en busca de media sanción

La Cámara de Diputados de la Nación tendrá la responsabilidad política de debatir la “Ley de bases y puntos de partida”. El oficialismo tuvo un mes para negociar su aprobación con los legisladores dialoguistas, tras el fracaso de febrero último y ahora reina el optimismo. Con la convocatoria al Pacto del 25 de Mayo a la vuelta de la esquina, se sabe que hubo concesiones muy fuertes.

Mañana lunes comenzará a tratarse la Ley Ómnibus en una sesión que durará más de 24 horas para su aprobación en general. El oficialismo cedió terreno en varios de sus puntos que tenían la tacha de “innegociables” para conseguir los votos y llegar con holgura al encuentro que motorizó Javier Milei y programado para mayo. 

El oficialismo arribó a un consenso mayoritario recién el miércoles pasado después de extensas rondas de negociaciones que se desarrollaron entre la Casa Rosada y el Congreso de la Nación. Eso destrabó el tira y afloje y permitió que, el jueves pasado, se realizara el plenario de comisiones en el que lograron plasmar en un dictamen de mayoría. 

De esta manera, el proyecto quedó listo para tratarse mañana. La sesión que se extendería al martes y, posiblemente, también el miércoles a la madrugada. La Libertad Avanza intentó en reiteradas oportunidades abarcar varios ejes reformistas, pero algunos tópicos que impulsaban determinados bloques eran rechazados por otros y viceversa. La versión final no terminó de conformar a nadie a excepción de La Libertad Avanza, naturalmente, y del PRO. 

Pese a esto, su votación en general está garantizada con un piso de 135 votos a favor, aunque difícilmente pueda perforar los 150 votos como techo. En consecuencia serían 38 votos de La Libertad Avanza, dos de Buenos Aires Libre, tres del MID, tres de Independencia, 37 del PRO, al menos 17 de los 22 de Hacemos Coalición Federal, al menos 29 de los 35 radicales, los ocho de Innovación Federal y uno de Creo.

La parte más difusa y empinada vendrá después, en la votación en particular, ya que hay artículos que penden de un hilo y podrían caerse si el oficialismo no ajusta las clavijas hasta el último momento. Pese a renegar de la política, la fuerza del Gobierno deberá maniobrar con astucia y pericia hasta el final para que no se le escabulla ningún voto.

Diferencias positivas en los procesos de negociación

Según reconoció un diputado de Hacemos Coalición Federal, el oficialismo «aprendió». También destacó la mayor predisposición a la escucha de funcionarios como el vicejefe de Gabinete, José Rolandi, el secretario de Hacienda, Carlos Guberman, y la secretaria de Planeamiento Estratégico Normativo, María Ibarzabal.

El oficialismo debió sacrificar artículos para poder arrimar un dictamen que fuera firmable por las fuerzas de la oposición light. Por ejemplo, eliminó el artículo sobre desregulación económica, quitó el capítulo entero de Defensa de la Competencia, redujo a cuatro las declaraciones de emergencia y achicó a apenas ocho la lista de empresas sujetas a privatización (dejando afuera el Banco Nación).

Además, amplió la lista de organismos del Estado a salvo de cualquier intento de disolución y suprimió el capítulo sobre consolidación de títulos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de Anses que habilitaba la venta de acciones.

Pese a compactar el proyecto, igualmente quedó un mamotreto de 240 artículos y 162 páginas, que será desmenuzado en el recinto durante al menos dos jornadas de debate a partir del lunes al mediodía.

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