Con Manes y Schiaretti al frente, nace “Somos Buenos Aires”: para desafiar a Milei y al kirchnerismo
Con las elecciones provinciales del próximo 7 de septiembre como primer banco de pruebas, el armado aspira a proyectarse como una alternativa nacional con vistas a 2027.

La política argentina suma una nueva alianza que busca disputarle espacio tanto al oficialismo libertario como a la oposición kirchnerista: este miércoles se formalizó ante la Justicia electoral bonaerense el frente Somos Buenos Aires, encabezado por el diputado nacional Facundo Manes y el exgobernador cordobés Juan Schiaretti.
Lo distintivo del espacio no es solo su composición heterogénea, sino su ambición: presentarse como “una tercera vía real” en un escenario profundamente polarizado y erosionado por el desgaste de las grandes coaliciones. Con un discurso que apunta al “ausentismo creciente” como síntoma de una ciudadanía desencantada, Somos Buenos Aires promete ni repetir el pasado ni subordinarse al presente.
El frente nuclea a sellos como Hacemos (de Schiaretti), Para Adelante (de Manes), la UCR, la Coalición Cívica, el GEN, el Partido Socialista y el Partido del Diálogo. En los hechos, reagrupa a sectores del progresismo moderado y el radicalismo no alineado con el PRO, que tras el colapso de Juntos por el Cambio buscan nuevos rumbos sin quedar atrapados entre el maximalismo libertario de Javier Milei y el desgaste estructural del kirchnerismo.
El intendente de Tigre, Julio Zamora, oficia como eje territorial del proyecto y vocero de su impronta: “Este espacio tendrá a los intendentes y a la sociedad bonaerense como protagonistas. No queremos una nueva corporación partidaria, sino una herramienta que refleje lo que nos une: el trabajo, la familia, el bien común”, afirmó. En tiempos de hiperliderazgos verticales y concentración del poder, el énfasis en el protagonismo local sugiere una táctica de base territorial, más horizontal, apoyada en gestiones concretas.
Manes, por su parte, reforzó la dimensión estratégica del proyecto: “La provincia no está condenada al fracaso. Puede ser un motor de desarrollo nacional. Esto es un primer paso para un cambio al cambio”. Su frase condensa el espíritu del frente: disputar sentido desde una posición intermedia, pero con vocación transformadora. “Cambiar el país sin destruir el sueño argentino”, resume el neurocientífico, en contraste con la lógica disruptiva del gobierno de Milei.
La novedad es que esta nueva alianza no busca esperar al 2027 desde la comodidad del análisis, sino ensayar poder real en la provincia más grande del país. En un contexto de crisis de representación, apelan a reconstruir confianza desde el territorio, con intendentes como actores políticos centrales. Ese es su principal diferencial respecto de los experimentos anteriores de “tercera vía” que fracasaron por su carácter exclusivamente dirigencial o tecnocrático.
En definitiva, Somos Buenos Aires irrumpe como una respuesta al vacío que dejó la implosión de Juntos por el Cambio y la radicalización de las principales fuerzas nacionales. Su desafío es doble: conquistar representación en un tablero electoral volátil y, al mismo tiempo, construir una narrativa que interpele a una ciudadanía cansada de las promesas rotas y los extremos paralizantes.
Si el experimento bonaerense logra arraigo, podría marcar el principio de una opción de centro sólida para 2027. De lo contrario, corre el riesgo de engrosar la larga lista de armados transitorios que no lograron romper la lógica binaria de la política argentina.
