China critica el acuerdo comercial entre Reino Unido y EE. UU., advierte sobre su impacto en Pekín
China ha emitido una contundente crítica al reciente acuerdo comercial firmado entre el Reino Unido y Estados Unidos, argumentando que las condiciones de seguridad incluidas en el pacto podrían ser utilizadas para excluir productos chinos de las cadenas de suministro británicas, complicando así los esfuerzos de Londres por restablecer relaciones con Pekín.

El acuerdo, sellado la semana pasada, incluye requisitos estrictos de seguridad para las industrias del acero y farmacéutica en Gran Bretaña. Además, contempla recortes en aranceles punitivos estadounidenses sobre exportaciones británicas en estos sectores, aunque mantiene un arancel base del 10 por ciento.
Sin embargo, el acuerdo condiciona la reducción de estos gravámenes a que el Reino Unido “trabaje para cumplir rápidamente” con las regulaciones de seguridad estadounidense, lo que, según Beijing, apunta claramente a China.
Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores de China, se afirmó que “la cooperación entre países no debe realizarse en contra o en detrimento de los intereses de terceros”. En declaraciones al Financial Times, un portavoz expresó que “los acuerdos entre estados no deberían apuntar a otras naciones”, haciendo referencia a las posibles implicaciones para Pekín.
Las críticas de Pekín reflejan su preocupación por el potencial aislamiento de China en las cadenas globales de suministro, especialmente en el contexto de la guerra comercial entre Washington y Beijing. China ha respondido acelerando sus esfuerzos por reducir la dependencia de componentes extranjeros, fortaleciendo su autosuficiencia y evitando interrupciones en sus propias cadenas productivas.
Expertos chinos advierten que estas medidas, junto con las condiciones de seguridad en el acuerdo británico-estadounidense, podrían ser utilizados por Washington para presionar a otros socios comerciales y excluir a China en ámbitos estratégicos clave.
Zhang Yansheng, investigador principal de la Academia de Investigación Macroeconómica de China, afirmó que “Washington probablemente obligará a otros países a aceptar disposiciones similares para aislar a China”, y consideró que “lo justo sería que China planteara el tema abiertamente en las negociaciones con Londres y Washington, pero sin tomar represalias inmediatas”.
Por su parte, el acuerdo entre EE. UU. y el Reino Unido también incluyó una tregua de 90 días en la guerra comercial entre Washington y Pekín, con una reducción temporal de los aranceles estadounidenses a productos chinos del 145 al 40 por ciento, que podría reducirse aún más si ambas partes alcanzan un acuerdo sobre el flujo de precursores de fentanilo desde China hacia EE. UU.
El gobierno británico defendió el pacto, señalando que busca proteger empleos y sentar las bases para un comercio más fuerte en el futuro. Sin embargo, en Pekín se mantiene la cautela, y analistas advierten que las condiciones de seguridad establecidas en el acuerdo pueden tener implicaciones a largo plazo en las relaciones comerciales y diplomáticas entre China y el Reino Unido.
