Cerró una de las principales fabricantes de pallets del país, 130 trabajadores en la calle
La quiebra de Linor refleja el impacto de una combinación de endeudamiento, falta de liquidez, costos crecientes y conflictos laborales. La empresa primero dejó de producir y sus 130 trabajadores perdieron sus empleos; ahora, el proceso judicial de liquidación termina de confirmar el retroceso de una firma que formaba parte de la cadena industrial maderera.

La Justicia decretó la quiebra de Linor SRL, una de las principales empresas argentinas dedicadas a la fabricación de pallets de madera, luego de que incumpliera el acuerdo preventivo alcanzado durante su concurso de acreedores.
La medida formaliza el derrumbe de una compañía cuya planta, ubicada en Azara, Misiones, había cerrado en mayo de 2026, dejando a 130 trabajadores sin empleo. El caso vuelve a poner en evidencia las dificultades que atraviesa la industria nacional y, en particular, el sector forestoindustrial.
La resolución fue dictada por el Juzgado de Primera Instancia en lo Civil y Comercial N.º 8 de Posadas, bajo la responsabilidad de la jueza Adriana Beatriz Fiori. Entre las medidas ordenadas se encuentran la incautación de los bienes de la firma, incluidas las instalaciones, las máquinas y los vehículos, además del bloqueo de sus cuentas bancarias.
La Justicia también dispuso que la sindicatura reciba los libros comerciales y toda la documentación contable, impositiva y laboral de la compañía, con el propósito de resguardar los activos y avanzar con el procedimiento de liquidación.
Una deuda millonaria que agravó la crisis
Antes de paralizar sus operaciones, Linor SRL acumulaba compromisos fiscales por casi 500 millones de pesos con la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Las obligaciones impagas se remontaban a 2024 y habían provocado embargos preventivos sobre las cuentas bancarias de la empresa.
La falta de recursos financieros deterioró progresivamente su funcionamiento. La compañía comenzó a tener dificultades para afrontar el pago de los salarios y adquirir los insumos indispensables para sostener la producción. A ese escenario se sumaron deudas con la distribuidora de energía eléctrica, otro factor que profundizó su deterioro económico.
La firma desarrollaba sus actividades en Azara, departamento de Apóstoles, donde producía pallets de madera destinados al almacenamiento y transporte de mercaderías para diferentes ramas industriales. Su cierre representa una nueva pérdida para el entramado productivo de Misiones, una provincia en la que la actividad maderera tiene un papel relevante en la generación de empleo y el movimiento económico regional.
Los problemas de Linor ya habían adquirido notoriedad pública durante 2025, cuando se difundieron imágenes de una reunión entre el socio gerente de la empresa, Juan Carlos Lorenzo, y trabajadores que reclamaban el pago de salarios atrasados.
Durante aquel encuentro, ante los planteos de los empleados, el empresario expresó: “Si no quieren, no laburen, cobrarán cuando esto vaya a remate”, según el registro que trascendió públicamente.
El conflicto también incluyó denuncias del Sindicato de Obreros de la Industria Maderera de Posadas por incumplimientos en el pago de haberes, vacaciones y aportes destinados a la obra social. En medio de la disputa, los trabajadores bloquearon los accesos al establecimiento ante las versiones sobre el retiro de equipos.
Agustín Báez, secretario general del gremio, había señalado que las dificultades financieras de la firma se arrastraban desde hacía aproximadamente dos años. De acuerdo con sus declaraciones, parte del personal llegó a aceptar una reducción salarial del 20% con la expectativa de evitar el cierre y conservar sus puestos laborales.
Sin embargo, los esfuerzos por sostener la actividad no alcanzaron. La paralización de la planta en mayo de 2026 dejó a 130 empleados sin trabajo y afectó directamente los ingresos de sus familias. La declaración judicial de quiebra constituye ahora la instancia formal de una crisis que ya había interrumpido la producción y profundizado la incertidumbre sobre el futuro laboral de los trabajadores.
La industria maderera enfrenta un escenario cada vez más difícil
El desenlace de Linor se inscribe en un contexto de dificultades para la industria forestoindustrial, que enfrenta una demanda interna debilitada, costos energéticos elevados y problemas logísticos que afectan la competitividad de las empresas.
Enrique Bongers, presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (AMAYADAP), advirtió que la situación del sector continúa siendo preocupante y que los aumentos en las tarifas eléctricas ponen en riesgo la continuidad de distintos establecimientos.
En declaraciones a Social Club 977, el dirigente identificó los costos de la energía, las dificultades logísticas y la presión impositiva como algunos de los principales obstáculos para las economías regionales. Frente a ese panorama, reclamó medidas que permitan aliviar la situación de las empresas, entre ellas la suspensión temporal de la tasa forestal y la devolución de saldos de IVA.
El objetivo, según planteó, es reducir las presiones económicas que enfrentan las pequeñas y medianas firmas y evitar que se multipliquen los cierres.
