Carlos Tomada alertó sobre la reforma laboral libertaria: “Se parece cada vez más a la Ley Banelco”
Según Tomada, el proyecto no solo amenaza derechos adquiridos de los trabajadores, sino que también evidencia prácticas cuestionables en el Congreso para garantizar su aprobación.

El ex ministro de Trabajo Carlos Tomada lanzó fuertes críticas al proyecto de Ley de Modernización Laboral impulsado por el Gobierno, calificándolo como una iniciativa regresiva que “cada día se parece más a la Ley Banelco”, en referencia al escándalo histórico de sobornos para aprobar reformas laborales.
Tomada señaló que la verdadera crisis de las empresas no radica en las indemnizaciones, como sostiene el oficialismo, sino en “las políticas económicas aplicadas en los últimos años”. En su opinión, la reforma busca trasladar los costos de la crisis hacia los empleados, consolidando un marco legal que favorece a los empleadores sin ofrecer mayor seguridad jurídica ni estabilidad para los trabajadores.
El ex funcionario alertó sobre la posibilidad de una “compra de votos naturalizada” en la Cámara de Senadores, cuya discusión del proyecto comenzará el 10 de febrero. “Cada día que pasa, se acerca más al parecido con la Ley Banelco. Ese es el riesgo: una ley sospechada, y eso no es bueno”, advirtió, subrayando el peligro institucional y ético que implicaría la aprobación de la norma en estas condiciones.
Tomada también criticó a los sectores empresariales que, pese a que la ley se presenta como “pro-patronal”, deberían procurar mayor respeto a la Constitución y seguridad jurídica para sus operaciones. “No alcanza con una ley favorable a los empresarios si se viola el marco normativo y se generan dudas sobre la legitimidad del proceso”, sostuvo.
Con un enfoque estratégico, el ex ministro llamó a la oposición y a los movimientos sindicales a iniciar un plan de acción desde principios de enero para resistir la reforma: debates públicos, campañas de información en plazas y calles, recolección de firmas y participación activa de delegados y militantes. “No es solo paro; es un accionar orgánico que permita explicar masivamente qué implica esta ley y por qué es grave su aprobación”, concluyó.
Desde una mirada crítica, la advertencia de Tomada plantea que la reforma laboral no solo podría profundizar la precarización, sino también abrir un precedente institucional preocupante, donde la aprobación de leyes claves se perciba más como un resultado de negociaciones opacas que como un debate democrático y transparente.
En este contexto, el proyecto se perfila como un test tanto para la oposición como para la sociedad civil, ante la redefinición del equilibrio entre derechos laborales y poder ejecutivo.
