22 de junio de 2026

Canadá encabeza la resistencia global contra los aranceles de Trump

Canadá se ha colocado a la cabeza de la resistencia global frente a la nueva ofensiva arancelaria del presidente estadounidense Donald Trump, imponiendo represalias por valor de 60.000 millones de dólares y exhortando a la Unión Europea y otras economías aliadas a sumarse a la batalla comercial.

Así lo declaró la ministra de Asuntos Exteriores, Mélanie Joly, en una entrevista exclusiva con Euronews, donde delineó la estrategia canadiense y advirtió sobre el impacto económico que la política comercial de la Casa Blanca podría tener incluso dentro de EE.UU.

«Estamos liderando la lucha. Esta guerra no la iniciamos nosotros, pero vamos a defendernos con firmeza», sentenció Joly, quien detalló que las medidas de represalia incluyen aranceles dirigidos a una amplia gama de bienes estadounidenses que ingresan al mercado canadiense.

En la mira de Washington

Aunque Canadá no formó parte del último paquete de sanciones comerciales anunciado la semana pasada —que abarca a más de 180 países—, ya había sido blanco de la administración Trump semanas antes. La Casa Blanca impuso aranceles del 25% a productos estratégicos canadienses como el acero, el aluminio y componentes del sector automotor, medidas que afectan actualmente a más del 40% de las exportaciones canadienses hacia EE.UU.

“Canadá fue la señal de alerta”, sostuvo Joly, señalando que las medidas ejecutivas estadounidenses son una amenaza directa no solo al comercio bilateral, sino también a la estabilidad económica norteamericana. “Se pueden perder millones de empleos en EE.UU. por una guerra comercial con Canadá”, advirtió.

Coordinación con aliados y presión internacional

Lejos de actuar en solitario, Canadá busca articular una coalición global de resistencia frente a lo que considera una escalada proteccionista sin justificación económica. “Colaboramos con la UE. Acabo de hablar con Maroš Šefčovič, el comisario de Comercio europeo. También trabajamos con socios asiáticos y vamos a seguir presionando al máximo”, declaró la ministra.

El llamado de Ottawa es claro: ningún país debe quedarse de brazos cruzados mientras EE.UU. altera el comercio internacional con políticas unilaterales. “Deseamos que el resto del mundo tome represalias también. No se trata solo de defender nuestras exportaciones, sino de proteger el orden comercial global”, subrayó Joly.

El llamado al pueblo estadounidense

Más allá de los gobiernos, Canadá apela directamente al pueblo estadounidense, que, según Joly, también es víctima de la actual estrategia arancelaria. “Los ciudadanos deben plantarse y decir: ‘Hasta aquí’. Son ellos quienes pueden presionar a su propio presidente para que revierta esta política destructiva”, afirmó.

El mensaje de Ottawa es doble: resistencia firme en lo comercial, pero también diplomacia activa para evitar una ruptura mayor. El gobierno canadiense confía en que una combinación de presión internacional y descontento interno obligará a la Casa Blanca a recalcular su rumbo.

Un frente que se amplía

El desafío que plantea Canadá no es menor: si logra arrastrar a la UE, a potencias asiáticas y a otros socios comerciales hacia una respuesta coordinada, Trump podría enfrentarse no solo a una guerra comercial bilateral, sino a una revuelta multilateral sin precedentes. Mientras tanto, el comercio global navega en aguas agitadas, con la incertidumbre como único horizonte claro.

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