Bélgica contabiliza casi 3.000 muertes adicionales tras un verano marcado por el calor extremo
Bélgica cerró el verano de 2026 con un preocupante saldo sanitario: 2.935 muertes adicionales respecto de lo esperado durante las sucesivas olas de calor que afectaron al país desde mediados de junio.

El país europeo atravesó en 2026 su verano más caluroso desde que existen registros. Las autoridades sanitarias vinculan los sucesivos episodios de altas temperaturas con un fuerte incremento de la mortalidad, mientras los científicos advierten sobre el impacto creciente del cambio climático.
El dato fue difundido este jueves por el instituto nacional de salud pública, Sciensano, pocos días después de que las autoridades meteorológicas confirmaran que el período estival fue el más caluroso registrado hasta ahora.
El episodio más reciente de temperaturas extremas se produjo entre el 28 de julio y el 16 de agosto, período durante el cual se contabilizaron unas 365 muertes por encima de la media habitual. Según Sciensano, esto representó un incremento del 7% en la mortalidad esperada para esas fechas.
Sin embargo, el impacto fue considerablemente mayor durante las dos primeras olas de calor. Entre el 18 de junio y el 3 de julio,
Bélgica registró 2.035 fallecimientos adicionales, lo que significó un exceso de mortalidad del 49%. Posteriormente, entre el 4 y el 17 de julio, se sumaron otras 535 muertes, hasta alcanzar el total de 2.935 fallecimientos adicionales durante el verano.
El balance sanitario se produjo en paralelo a una temporada excepcional desde el punto de vista climático. En la estación meteorológica de referencia de Uccle, cerca de Bruselas, la temperatura media del verano llegó a 20,3 °C, es decir, 2,4 °C por encima del promedio registrado durante las últimas décadas.
La gravedad del escenario también estuvo acompañada por otros fenómenos extremos. Durante la tercera ola de calor comenzó el peor incendio forestal registrado en Bélgica en la historia moderna, un episodio que puso nuevamente en evidencia la combinación de altas temperaturas, sequedad y condiciones favorables para la propagación del fuego.
Para los científicos, estos acontecimientos forman parte de una tendencia más amplia. El calentamiento global está favoreciendo una mayor frecuencia e intensidad de los episodios meteorológicos extremos, al mismo tiempo que reduce el intervalo entre récords de temperatura.
El impacto sobre la salud pública se vuelve, por lo tanto, cada vez más difícil de considerar como un fenómeno excepcional.
Bélgica no constituye un caso aislado. En Alemania, los datos oficiales conocidos a finales de agosto estimaron unas 14.000 muertes relacionadas con el calor durante este verano.
En España, el instituto de salud pública contabilizó desde el 1 de junio cerca de 4.500 fallecimientos vinculados a las altas temperaturas, mientras que Francia informó de más de 7.300 muertes adicionales durante el mismo período.
El alcance regional del fenómeno también quedó reflejado en un análisis de datos del observatorio climático Copernicus, de la Unión Europea. Según ese estudio, alrededor de 33 países, desde Europa occidental hasta el Sahel y América Central, registraron en julio las temperaturas más elevadas desde que existen mediciones.
