Argentinos en Dubái desmienten asistencia oficial y cuestionan al Gobierno
Los testimonios contradicen las declaraciones del secretario de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, quien había informado que 248 argentinos lograron abandonar el país gracias a la intervención de la Cancillería.

En medio de la tensión en Medio Oriente, un grupo de ciudadanos argentinos que se encuentra en Dubái, en Emiratos Árabes Unidos, rechazó la versión oficial que atribuye a gestiones del Estado su salida de la región.
Desde el terreno, algunos viajeros sostienen que la logística y los costos de su salida fueron resueltos de manera individual. Virginia Luca, una argentina que permanece en la ciudad mientras espera un vuelo hacia Madrid, afirmó que el proceso fue organizado íntegramente por los propios afectados, sin asistencia directa del Estado.
En declaraciones al programa Mañanas Argentinas de C5N, la mujer cuestionó los términos utilizados por las autoridades para describir la situación. Según explicó, hablar de “evacuación”, “rescate” o “repatriación” implicaría algún tipo de intervención institucional que —según su relato— no ocurrió. “Todo lo hicimos nosotros. Gestionamos los vuelos y pagamos cada gasto”, aseguró.
Luca relató que tanto ella como otros compatriotas debieron organizarse por su cuenta para conseguir pasajes, mientras familiares desde Buenos Aires intentaban comunicarse con aerolíneas y oficinas comerciales para encontrar alternativas de viaje. En ese contexto, afirmó que los intentos de contacto con la representación diplomática argentina resultaron infructuosos. “Llamábamos a la embajada y no obteníamos respuestas”, sostuvo.
El planteo también incluye una crítica al modo en que el Gobierno presentó la situación. Según la viajera, atribuir al Estado una gestión que —según su versión— no existió implica apropiarse de un esfuerzo realizado por los propios ciudadanos. “No nos parece justo que, después de sentirnos abandonados, se presenten como propias las gestiones que hicimos para salir por nuestros medios”, expresó.
En ese sentido, subrayó que ninguno de los argentinos involucrados recibió financiamiento estatal para abandonar la región. Aclaró que la observación no busca ser un reproche directo, sino una precisión frente a la narrativa oficial. “El Estado no pagó un solo centavo por nuestro regreso”, afirmó, y aseguró que varios pasajeros están reuniendo comprobantes de los gastos para demostrarlo públicamente.
A pesar de encontrarse en un contexto regional marcado por tensiones geopolíticas, Luca describió que la vida cotidiana en la ciudad se mantiene relativamente estable y destacó el nivel de organización local para garantizar la seguridad de residentes y turistas. Sin embargo, insistió en que el principal problema para los argentinos fue la falta de acompañamiento institucional.
Ante la ausencia de información oficial clara, muchos ciudadanos comenzaron a buscar rutas alternativas para salir del país. Algunos optaron por trasladarse hacia Omán, mientras que otros evalúan vuelos hacia destinos como Egipto o países europeos.
En su testimonio también mencionó indirectamente al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio Tapia, en referencia a casos recientes donde actores privados intervinieron para facilitar traslados. Según explicó, la comparación buscó remarcar que, más allá de la capacidad económica o la influencia de particulares, el rol de asistencia a ciudadanos en situaciones de crisis corresponde al Estado.
Desde su perspectiva, una coordinación mínima de la embajada podría haber facilitado vuelos colectivos sin necesidad de financiamiento público, simplemente organizando a los pasajeros que estaban dispuestos a pagar sus propios pasajes. “Si se podía pagar un vuelo comercial, también se podría haber organizado un regreso conjunto”, sostuvo.
Mientras tanto, la mujer confirmó que planea viajar el 11 de marzo hacia España y desde allí intentar reorganizar su regreso definitivo a la Argentina, luego de haber perdido el vuelo original y afrontar costos adicionales que, en algunos casos, superaron los 3.500 dólares para otros compatriotas.
